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Caos se apodera de filas en taquillas, aficionados se quedan sin boleto

Don Efraín López llegó desde el miércoles a las afueras del Estadio León, la ilusión de un lugar en la tribuna de la puerta 5 lo motivó a llegar a hacer fila a pesar de no contar con ‘Fiera Bono‘ y aún sabiendo que la venta general comenzaba este jueves a las 10 de la mañana.

Dejó el trabajo en la tienda de abarrotes que tiene en la colonia San Juan Bosco, pues quería regresar a presenciar una final de vuelta en el Nou Camp, estuvo presente en 1997 cuando los Esmeraldas cayeron ante el último Cruz Azul que se alzó campeón.

Las 22 horas de espera no lo harían cambiar de opinión, todo con tal de tener dos boletos para el gran día. El ánimo no decaía para el aficionado ‘panzaverde’, hasta que el rumor comenzó a tomar fuerza en la fila.

«Ya no hay boletos, van a cerrar la taquilla». El nerviosismo tomó tintes de angustia, cuando el personal de taquilla frenó la venta con el argumento de realizar un corte de caja, luego el descontrol llegó.

Los iracundos aficionados que habían esperado un día entero veían como se diluía la esperanza de ver a su equipo en la final y el casos se hizo presente cuando algunos impacientes comenzaron a retirar las vallas metálicas como síntoma de frustración.

«¡Boletos, boletos, boletos!»,era el grito desesperado de quienes aún tenían energías.

La Policía llegó para disuadir a los inconformes, detener a los revoltosos y confirmar que los boletos se habían agotado desde el mediodía de este jueves.

Don «Efra» poco tenía que hacer ante el cierre de taquillas, las opciones se reducían a gastar el presupuesto para surtir su tienda una quincena y comprar un boleto en más de 2 mil 500 pesos en la reventa o ver la final de vuelta en casa de su compadre, pues no cuenta con sistema de televisión de paga.

Mientras el tendero de San Juan Bosco se va con las manos vacías, los revendedores hacen de las suyas y ofrecen pases a la final a cada persona con finta de aficionado sin boleto.

En esta ocasión la desgracia no fue exclusiva para los aficionados de antaño, esos que vieron al León campeón en 1992 contra Puebla, pues hasta los «millenials» que nacieron con la Fiera en la división de ascenso, sufrieron cuando la plataforma de venta de boletos por Internet, solo operó en los puntos de venta autorizados, dejando a muchos hinchas fuera del día «D».

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