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Temaca, la rebeldía del pueblo que se niega a ser sumergido

El Zapotillo sí le daría a León agua para 30 años, pero le quitaría a la gente de Temaca su terruño para siempre, el que se resiste a la inundación. Quedarían bajo el agua sus recuerdos, su templo, el Señor de la Lomita, sus difuntos y una lucha que respira fuerte…

De consumarse el proyecto de la presa El Zapotillo, en tres años la comunidad de Temacapulín quedaría bajo el agua, tres años bastarían para sumergir a un poblado que tiene sus orígenes en el Siglo VI, así lo narran los relatos de los oriundos de Temaca y así se lee en un mensaje escrito con piedras en lo alto de uno de los cerros que rodea estas tierras.

La lucha comenzó desde hace décadas, así lo recuerda don Santiago Hernández Martínez, uno de los más longevos de Temaca. Con 96 años de vida, hoy la lucha la vive distinta, al platicar a los ajenos las riquezas de este lugar.

Es una chulada aquí, se da de todo lo que eches al piso. Yo cosechaba mucho chile y lo llevábamos a vender a México, muchos pueblos como Yahualica se hace fama con los que aquí cosechamos, pero la tierra fértil está aquí, por eso no quiero que inunden a Temaca”, relató don Santiago, mientras pule madera para vender artesanías.

Apenas echa algunos pasos para adelante con ayuda de una andadora, sabe que tal vez la muerte está cerca, pero aún guarda las fuerzas suficientes para mantenerse en pie de lucha, no con la misma intensidad que en sus años mozos, pero sí con el ímpetu de un hombre que sabe que sus descendientes y sus ancestros permanecen en Temaca.

A la espera de un milagro
De elevarse la cortina de la presa El Zapotillo a 105 metros, dotaría de agua a 3 millones de personas, una multitud cuando se compara la cifra con 400 almas esperan un milagro.

Algunos habitantes de Temaca prefieren rezar en el templo con detalles alusivos a la Basílica de San Juan de Letrán, recinto hecho con piedras nativas y cantera rosa, pero el refugio en donde se alberga la fe de los creyentes de Temacapulín está afuera, en uno de los cerros. Las plegarias de los temacapulinenses son depositadas en el Señor de la Peñita, una figura que de manera espontánea y con el paso del tiempo se formó en las rocas de una enorme peña que custodia la comunidad.

La señora Isaura Gómez Guzmán, es ejemplo de ello, a sus 83 años su casa está decorada con santos e imágenes católicas, es una mujer de fe, por eso, a pesar de que se siente engañada por los gobiernos que han buscado convencer a los habitantes de dejar sus raíces y ceder el paso al agua de El Zapotillo, esta señora se encomienda en el Señor de la Peñita.

Si al norte de la Peña está Temaca, qué le mira a Temaca tanto el Cristo, que nos cuida los 365 días del año a Temaca y a los de Temaca, entonces confiamos en él y así va a salir, no nos va a pasar nada y Acasico también se va a salvar porque así es, el milagro lo va a hacer el señor de la Peñita y para Palmarejo y Temacapulín, porque nos las quieren inundar”.

Confiada en que la decisión divina pesa más que cualquier gobierno terrenal, Isaura lamenta que se le hayan terminado los dedos de las manos para contar a los políticos que los han defraudado en Temaca.

Esta tierra es rica, es una tierra fértil, esta tierra produce más en seis años para el país que los políticos que quieren inundarnos”.

Isaura recuerda que en alguna ocasión cuando subió a la peña con el Cristo dibujado, pidió a Dios que Temaca fuera conocido por todos, que mucha gente fuera al pueblo abajeño rico en vegetación y con manantiales de aguas termales. Por eso, se dice confiada en que problema con tintes de mitote, es plan del creador para dar a conocer las bondades de Temaca.

AMLO les prometió no más recurso para El Zapotillo
Un acuerdo entre Enrique Alfaro y Diego Sinhue Rodríguez, gobernadores de Jalisco y Guanajuato, respectivamente, que consistía en ampliar los alcances de El Zapotillo para repartirse el agua, parecía ser la condena final, el último clavo en el ataúd de Temaca.

El lunes 12 de agosto, habitantes de Temacapulín, acompañados por opositores al proyecto hídrico, visitaron Palacio Nacional para acudir a una cita con el presidente.

Los asistentes, incluido Alfonso Íñiguez Pérez, habitante de Temaca, salieron satisfechos.

Tras la reunión, Andrés Manuel López Obrador les prometió que para 2020 no hay más recurso público para

El Zapotillo (luego de anunciar que se han invertido más de 35 mil millones de pesos). La promesa del mandatario federal dio fuerzas a la agonizante esperanza de seguir luchando.

Cuando él (Enrique Alfaro) hizo el tratado con el gobernador de Guanajuato de un arreglo para para seguir adelante el proyecto a mí no me hizo ni cosquillas porque dije, necesita luz verde del mero mero, y así pasó, fuimos a verlo y nos dijo ‘no se apure, no se preocupe, vamos a seguir estudiando, Semarnat tiene un estudio del derroche que se ha hecho en El Zapotillo, se va a hacer una auditoría de los gastos de la presa’, y nos dijo que no habrá más recurso para el siguiente año”.

Victorioso, Alfonso Íñiguez, sabe que contrario a desanimarse hay que sacarle provecho a lo que muchos ven una tragedia inminente, tanto que ya puso un restaurante, pues de unos años a la fecha, la cantidad de visual antes al pueblo se ha incrementado, son muchos los que quieren conocer al pueblo de rebeldes que se niegan a ser inundados.

Los espíritus de nuestros ancestros desde allá nos están apoyando, el espíritu de Pancho Villa, el espíritu de Zapata, y el de Francisco Temanaxtli, aquí en la noche vienen a tomar café conmigo. Así que, nosotros tenemos el apoyo desde allá arriba desde el cielo entonces estamos sin miedo”.

En Guanajuato la presa de El Zapotillo le daría a León agua para 30 años, pero le quitaría a la gente de Temaca su terruño para siempre. Quedarían bajo el agua sus recuerdos, su templo, el Señor de la Lomita, sus difuntos y una lucha que respira fuerte.

 

 

 

 

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