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Aldama, un mercado de todo

En el mercado Aldama se puede encontrar desde una pócima para recuperar el amor perdido hasta un par de zapatos de suela de llanta.

Lo mismo hay disfraces o trajes típicos que arreglos florales para toda ocasión. Hay desde gorras de importación hasta relojes, perfumes y películas.

Si se trata de comida hay gustos varios: las tradicionales fondas con platillos de comida corrida de hasta 50 pesos o locales con mariscos, pescado frito y cocteles.

Pero también se puede encontrar la felicidad, o al menos de eso se trata.

Carlos, Diego, Beto, La Chata y La Chatita son comerciantes del mercado Aldama que se encuentran en lo que ellos llaman “La esquina de la felicidad”.

En realidad justo ahí está la sombrería “El Gallo de Oro”, pero ellos están convencidos de que la gente que llega a su local se va con buena vibra y energía.

Llegan de allá abajo (la planta baja) todos malvibrosos y aquí se les pasa, aquí estamos siempre muy felices así que si quieren estar contentos vengan con nosotros” dijo Carlos que con cubrebocas en color negro igual que su playera de Aerosmith invita a los clientes a comprar en su local.

Y a pesar de que desde el mes de marzo las ventas no han sido nada buenas ellos no pierden la fe, ni tampoco la alegría.

Tenemos que estar al cien, yo creo que somos una raza que aguanta de todo, imagínate, si comemos tacos en las calles y no nos pasa nada, yo si creo que vamos a salir de esta sin problemas”, reiteró Carlos.

El mercado Aldama comenzó su construcción por acuerdo del Ayuntamiento Municipal con José María García Muñoz al frente de la administración el 16 de septiembre del año de 1883 y sólo cuatro meses después, el 10 de enero de 1884, abrió sus puertas al público y según cuentan los locatarios solo cerró en la inundación de 1888.

No hay registro de otro cierre (de locales), aquí no paramos ni por el Covid-19” dijo Jesús mientras despachaba 50 pesos de bistec “picadito”.

También es uno de los pocos mercados tradicionales de León que tiene su página en Facebook y se describen como un mercado en donde hay de todo.

Un mercado ubicado en el centro de la ciudad, ofrece una gran gama de productos tanto artesanales y productos en piel, así como también artículos de primera necesidad”

La Patrona y las causas nobles

mercado Aldama

Aunque su nombre oficial es mercado Aldama la mayoría de la población en León lo ubica como el Mercado de la Soledad.

El motivo principal es que la Virgen de la Soledad es la patrona de los comerciantes, y justo en contra esquina del inmueble se encuentra el templo en su honor.

Pero dentro del mercado, en la parte superior justo entre las fondas y el pasillo que lleva a los sombreros y vestidos típicos regionales hay una capilla en honor a la Virgen de la Soledad.

Isabel tiene una fonda a unos metros de la capilla. Dice que le reza todos los días para que el comercio tenga buenas ventas.

Pedimos por todos nosotros porque somos una gran familia, y como toda familia a veces hay desacuerdos pero generalmente somos muy unidos”

Y eso se refleja en las causas que apoyan. Recientemente en el pasado mes de abril los comerciantes regalaban un litro de leche a sus clientes como agradecimiento por la compras.

Puede que alguien diga que un litro no sea mucho, pero a veces hay que ver la intención, no la cantidad” añadió José de Jesús que tienen un local de abarrotes.

La Unión de Comerciantes ha realizado lo mismo entrega de útiles escolares a los clientes más frecuentes o presta sus instalaciones para obras nobles como la colecta de juguetes que realizó la Asociación de Payasos “Buscando Sonrisas” el pasado mes de septiembre del 2019 que fueron entregados a niños enfermos de cáncer y con capacidades diferentes.

Entre olores y sabores

mercado Aldama

Acá no hay gritos de comerciantes tratando de llamar la atención: si el cliente quiere comer solo sigue el olor de la comida recién hecha, y esto, aunque suene raro, lo mismo aplica para los zapatos que, nuevecitos, son la mejor carta de presentación.

Quizá sin saber los locatarios utilizan la estrategia del “Marketing Olfativo” y es que el olfato se da gusto entre tanta variedad: huele a pollo, a pescado, a carne, a flores recién cortadas, a ropa nueva, a incienso, a chocolate, vainilla o sandía.

Las mesas de las fondas casi siempre están llenas, y cada local tiene su propia clientela, algunos con más de 30 años que los siguen por sus guisos y sus precios.

La Fonda “Lucita” es una de ellas: vende caldos, sopas, guisados y platillos con precios variados y accesibles a los bolsillos, por 50 pesos uno puede comprar comida corrida o un platillo de su preferencia como enchiladas rojas.

En la planta baja el olor a incienso lleva a locales en donde lo mismo se pueden comprar imágenes y estatuas de santos como de la Santa Muerte.

Lo mismo hay imágenes de Buda, elefantes para la suerte, velas de diferentes colores y para todo tipo de “trabajos”. Para el que quiera creer, que crea.

Uno de los empleados de los locales esotéricos dijo que a veces la gente solo acude para comprar incienso y prenderlo en casa.

Es muy relajante, y tenemos de diferentes olores, si prueba uno seguro vuelve”.

Con 136 años de ofrecer sus mercancías, los locatarios del Mercado Aldama esperan cumplir al menos otros cien años más y al constatar la fidelidad de sus clientes están seguros de lo que lo van a conseguir.

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