Bienestar

Protege placenta al bebé del contagio de COVID-19

Un nuevo estudio en el que ha participado el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona señala que la placenta es una barrera que protege al feto; aunque esta protección no es total

Desde el principio de la pandemia ha habido interrogantes sobre cómo puede afectar la COVID-19 a una mujer embarazada.

En general, los mensajes han sido tranquilizadores.

No obstante, el embarazo es de por sí una etapa de mayor riesgo, por el estado natural de inmunosupresión que conlleva: el sistema inmunitario de la mujer se reduce para no provocar un rechazo al nuevo ser que se está creando en su interior.

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Por lo que se refiere al riesgo de que una madre contagiada puede pasar el virus al feto, se está comprobando que se reduce, gracias al efecto protector de la placenta.

No solamente los inmunólogos, virólogos y epidemiólogos están haciendo frente a la pandemia. Hay especialistas de todo tipo analizando sus repercusiones. Ya se ha visto que el coronavirus también tiene afectaciones en el corazón, el sistema nervioso y digestivo, por ejemplo.

También los oncólogos han participado en el esfuerzo común. Una de las colaboraciones ha sido utilizar los análisis moleculares que se hacen de los tumores y aplicarlos a la placenta de las embarazadas.

Por ahora, solo una mujer dio a luz un niño con problemas de COVID-19.

Estos análisis sirven para investigar cómo las células tumorales se escapan del control del sistema inmunitario. En este caso se buscaba ver los efectos del coronavirus sobre la placenta y sus consecuencias en el bebé.

El resultado es un estudio que acaba de publicar el Journal of Clinical Investigation.

Se realizó a un grupo de 37 embarazadas. De ellas, 27 tenían la COVID-19.

“Aunque el virus puede infectar la placenta, en ningún caso se produjo una transmisión vertical de la madre al recién nacido”, explica el doctor Paolo Nuciforo, jefe del grupo de Oncología Molecular del Vall d’Hebrón y coautor del estudio.

El estudio apunta, por tanto, que la placenta puede ser una barrera eficaz contra el coronavirus.

Casos graves muy raros

Eso no quiere decir que no sea posible la transmisión directa. De hecho, en todo el mundo ya se ha dado algún caso, pero son excepciones, se dan muy esporádicas.

Las mujeres que participaron en este estudio mayoritariamente dieron a luz a recién nacidos sanos y sin problemas. Sin embargo, hubo una que sí tuvo problemas.

El recién nacido mostró asfixia tras el parto. Requirió ventilación mecánica y suplementos de oxígeno durante los primeros tres días de vida. Además, tuvo episodios de epilepsia y síntomas neurológicos que se resolvieron progresivamente tras medicarle.

“En este caso, los problemas del neonato no se debieron a que estuviera infectado por el SARS-CoV-2, sino a que la placenta se vio severamente afectada por la enfermedad”, aclara el doctor Nuciforo.

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El neonato sufre, pero lo hace porque la placenta ya no está funcionando adecuadamente. En este caso no es tan importante que haya una transmisión directa de la enfermedad de la madre al feto para que haya afectación.

La placenta tenía daños similares a los que el virus causa en los pulmones de pacientes fallecidos por COVID-19.

La importancia de la carga viral

El estudio llevado a cabo también ha podido constatar que, para que se produzca este daño en la placenta y por tanto riesgo para el bebé, es necesario que llegue una alta carga viral a este órgano.

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¿Por qué se da esa mayor carga viral? Esa es una pregunta aún sin respuesta clara. No parece estar relacionado directamente con ningún problema clínico o patología conocida en las embarazadas.

“Ahora mismo no sabemos cómo identificar a estas pacientes de forma adecuada, para poder ofrecerles un tratamiento diferente que ayude a evitar que la placenta se vea afectada”, comenta el doctor Nuciforo.

Existen diferentes alternativas, como el desarrollo de posibles marcadores en la sangre de las pacientes, “pero es todavía un camino inexplorado sobre el que es necesario investigar más”, añade.

Relación de coronavirus y cáncer

El hecho de que los oncólogos se interesen por el coronavirus tiene una explicación. El virus busca escapar del control del sistema inmunitario y para eso desarrolla diferentes estrategias. Es algo que tiene en común con las células tumorales.

El estudio ha constatado que ambas estrategias son parecidas.

El cuerpo da una respuesta inflamatoria similar ante el tumor y el virus. Si los investigadores llegan a entender este sistema inflamatorio, podrán desarrollar nuevos tratamientos.

“El estudio de las bacterias y otros microbios que pueblan nuestro cuerpo, lo que se conoce como el microbioma, podrá ayudarnos a entender mejor la predisposición a desarrollar un cáncer y la respuesta a los tratamientos”, concluye el doctor Nuciforo.

MEJZ*

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