Ciudad de México— Si alguna vez te preguntaste por qué el pollo crudo es amarillo en las pollerías mexicanas, no estás solo.
Desde hace mucho este color intenso ha despertado la curiosidad de millones de personas que, entre mitos y suposiciones, han llegado a pensar que se trata de pintura, aditivos o un truco visual para vender más. Pero la verdad es mucho más natural (y sabrosa) de lo que crees.
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El color amarillo no es sinónimo de riesgo ni de alteración química, sino el resultado de la dieta del ave. Los pollos mexicanos suelen alimentarse con maíz y piensos enriquecidos con extractos naturales de flor de cempasúchil o caléndula, plantas ricas en luteína, un pigmento vegetal de la familia de los carotenoides, de acuerdo con Medline.
Este compuesto se concentra principalmente en la piel y grasa del ave, tiñéndolas de un característico amarillo intenso.
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Además, el proceso de escaldado o desplumado a baja temperatura ayuda a conservar la cutícula, una capa protectora que preserva el pigmento, a diferencia de otros países donde se elimina y el pollo luce más pálido.
Un mito con plumas: ¿el pollo amarillo es peligroso?
Durante años, ha circulado la idea de que el pollo amarillo podría ser dañino o estar “teñido”. Sin embargo, no hay evidencia científica que respalde ese temor. De hecho, los carotenoides como la luteína están presentes en alimentos cotidianos como la zanahoria, el mango o la naranja, y son perfectamente seguros para el consumo humano.
El único caso en el que se debe tener cuidado es cuando la carne del pollo muestra manchas verdosas o azuladas, ya que esas sí son señales claras de descomposición o contaminación.
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Tradición y preferencia cultural
En el centro del país, sobre todo en zonas urbanas y rurales del Bajío y la CDMX, el pollo amarillo es símbolo de frescura. En contraste, en regiones del norte y sur del país se prefiere el pollo blanco, alimentado principalmente con trigo o sorgo, lo que le da un tono más pálido.
También influye la genética: razas como la Rhode Island Red o Buff Orpington, utilizadas en México, tienden a acumular más pigmentos por naturaleza.
