De la carcajada al llanto, así ve pasar sus días el payaso Tuky, un artista de fiestas infantiles, que vio cómo el coronavirus le arrebató el trabajo y le borró la sonrisa a su público.
La desesperación por la falta de ingresos lo orilló a salir de casa y buscar una forma de llevar un sustento, aunque esta vez no fue con un show, sino con una súplica.
“Queremos un apoyo, pero más que un apoyo, queremos que abran nuestra fuente de trabajo para tener un ingreso, eso es lo que le pedimos a las autoridades y que nos apoyen”, explica este payaso, que, en la vida real, ha tenido que lavar autos, podar árboles y hacer otros trabajos de talacha ante la falta de trabajo.
Caracterizado con la nariz colorada que porta con orgullo y un atuendo por demás colorido, pero caluroso, el payaso Tuky recorre algunos cruceros cercanos al Parque Hidalgo.
Con un sol a plomo sortea los autos. El payaso urbano levanta con fuerza una cartulina fluorescente con mensaje contundente: "Tengo dos meses sin trabajo, apóyame", leen los automovilistas, mientras el semáforo lo permite.
“Yo le regalo un zapatito de payaso o una nariz de payaso a la gente que me apoya y me coopera, lo que la gente me quiera dar, la naricita de payaso es para agradecer y ya mientras salga para comer pues con eso hay”, relata.
Caen unas cuantas monedas, pero nada comparado con la certeza ganarse la vida en el oficio de las risas. A veces, practica sus chistes a contar en un show, apenas y saca para comer.
“Sí me ha apoyado la gente y se los agradezco, pero lo más difícil es mantener el buen ánimo, la buena vibra. Aunque uno esté mal, ante la gente se tiene que sacar la mejor cara. Uno tiene que reír, pero pues está difícil”, platica el payaso.
El payaso Tuky es uno de decenas como él que se manifestaron al inicio de la presente te semana. El lunes 18 de mayo los payasos exigieron apoyo a las autoridades y permisos para seguir trabajando. Pero la respuesta gubernamental no llegó.
Las risas, los chistes y los concursos que animaban las fiestas infantiles quedaron atrás, el coronavirus le cambió la vida a este gremio, con tristeza desempleo e incertidumbre.
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