San Miguel de Allende, Guanajuato - La capilla de la
Ex-Hacienda Agustín González es la señal de que los niveles de sequía en la
Presa Allende son preocupantes. De ser visible solo una parte de sus cúpulas, ahora se puede observar toda la construcción a simple vista.
Gervasio cuida a su ganado bajo los rayos del sol. Lo hace en un punto de esa zona en donde, hace unos dos años, era impensable estar parado porque todo estaba repleto de agua. Ahora se puede caminar sobre la tierra árida.
Todo se juntó. Entre el lirio y que el año pasado no llovió mucho pues se bajó, así como lo ve ahorita. Antes todo esto estaba lleno de agua, es más ahí donde dejaron su camioneta ni la hubieran podido acercar tanto”.
La
Ex-Hacienda fue inundada a finales de la década de los sesenta. Junto con ella también quedaron bajo el agua otros pequeños poblados que la rodeaban.
Gervasio recuerda uno que se llamaba Los Vázquez y de los otros ya no recuerda el nombre.
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A la
capilla se puede llegar a pie, entrar en lo que queda del recinto y rodearlo sin la necesidad de una lancha; algo que solo puede lograrse cuando el embalse, localizado en la entrada a S
an Miguel de Allende, está vacío.
Cuando la presa está llena se alcanza a ver la torrecita de arriba. Esa es su capacidad donde llega hasta la última torrecita, donde tiene los arquitos es lo que se alcanza a notar nada más", explica mientras señala con su dedo.
De acuerdo con la
Comisión Nacional del Agua, esta presa, visible desde uno de los accesos a
San Miguel de Allende, está por debajo del 15 % de su capacidad.
MEJZ*