"En León son históricas las denuncias de violación a los derechos humanos por parte de la policía, y ya desde los tiempos en que fungió como Secretario de Seguridad Publica Alvar Cabeza de Vaca, los cadetes eran entrenados con métodos en los que eran violentados mediante la tortura".
Lo anterior lo declaró el consultor en temas de seguridad publica, David Saucedo Torres, por el dato que dio el ombudsman de los derechos humanos en Guanajuato, Vicente Esqueda, en donde puntualizó que la policía leonesa acrecentó las denuncias de violación a los derechos humanos en un 84.2% en comparación al año pasado.
“La mayoría de los elementos, tienen prácticamente un conocimiento muy elemental y muy básico de lo que son los derechos humanos de los ciudadanos, y no respetan a cabalidad la ley para el uso de la fuerza”, indicó.
Saucedo Torres dijo además que también existe un déficit de equipo que requieren los policías, como cascos y escudos, equipo que se vuelve necesario para cuando entran a colonias populares donde son agredidos a pedradas.
“Para poder repeler ese tipo de agresión los elementos de la policía municipal carecen de armas no letales, toletes, bastones eléctricos, balas de goma, escopetas de sal, escudos”, explicó.
El experto en temas de seguridad indicó que ante la ausencia de este equipamiento no letal, los policías tienen que recurrir al uso de las armas de fuego, a pesar de no recibir una agresión que amerite accionar el arma.
Otro, dijo, es que los ciudadanos de algunas colonias no respetan a la autoridad y por lo tanto jóvenes e incluso sus familiares se portan de manera hostil.
“Lo cierto es que cuando los elementos en ocasiones quieren hacer bien su trabajo, se enfrentan no sólo al delincuente sino a la familia del presunto delincuente, que les exige que no sea detenido”, lamentó.
El especialista analizó que hace diez años la policía leonesa se enfrentaba a delitos del fuero común y el narcomenudeo que siempre ha existido, pero ahora se enfrenta a una guerra de carteles que vino a modificar el esquema policiaco en la ciudad, por lo que el estado de fuerza fue rebasado.
Ahora, el elemento policiaco sufre de mucha presión por la sobresaturación de estrés, los turnos que manejan, las horas de descanso contra las horas que tienen en activo, las llamadas de auxilio y la presión que tienen de los cárteles.
“Todo esto genera que la reacción de los uniformados sea de otro tipo, no están en condiciones físicas, de descanso, de reposo emocional, y evidentemente de ahí viene el quiebre de algunos elementos que tienden a ser muy violentos”, explicó.
David Saucedo lamentó que el actual titular de la Secretaría de Seguridad Pública de León, Mario Bravo Arrona, haya sido ratificado en el puesto por instrucciones del gobernador Rodríguez Vallejo a la presidenta municipal Alejandra Gutiérrez.
“Es un secretario de seguridad pública que no tiene las competencias, él viene de ser jefe de escoltas del gobernador, nunca había dirigido una corporación y menos del tamaño de la ciudad de León, me parece que es un ensayo demasiado costoso”, advirtió.
El también analista en temas políticos criticó que en su momento el alcalde Héctor López Santillana tuvo que aceptar la recomendación del gobernador por un compromiso político, además de que Bravo Arrona es distinto a todos los jefes de policías que están en otros municipios.
“Este es el único secretario de seguridad pública que nunca había sido ni siquiera subdirector de policía, es decir, el ensayo está saliendo demasiado caro, y Alejandra Gutiérrez, por un tema político, le dio continuidad para mantener esta alianza con el gobernador del Estado”, concluyó.
*JRP
