León, Guanajuato - Pese a que el seno familiar para las personas de la diversidad sexual tendría que ser el círculo de mayor seguridad, confianza y refugio, se reprime, se violenta y se excluye, negándoles así espacios seguros.
Esto ocurre ante la falta de información, la influencia y el discurso de la Iglesia Católica y otras instituciones, que promueven la discriminación y mantienen el mensaje de que son personas “pecadoras”.
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El rol de la religión en la exclusión
La especialista en políticas públicas, institucionalidad, género e interseccionalidad, Cecilia Garibi, reconoció que sí hay familias que aprenden y reconocen sobre la orientación sexual o identidad de género, lo que pareciera un “privilegio” y no es así, explicó en el contexto del primer Foro de Creación de Espacios Seguros.
Las iglesias, porque es ahí donde empieza el condicionamiento a las familias que abrazan a sus hijas, hijos, hijes, sobrinas, sobrines, lo que sea; o sea, las iglesias son un muy, muy importante sitio para transformar. No todas las iglesias son perversas, pero muchas sí lo son”.
Reconoció que la religión es determinante en el abordaje de las hijas y los hijos cuando descubren su orientación sexual o identidad de género.
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Aunque advirtió que, además de la familia y la iglesia, la escuela y los centros de trabajo deben convertirse en entornos de transformación para el desarrollo de todas las personas.
Estadísticas sobre la realidad LGTBI+
De acuerdo con lo expuesto por una de las especialistas participantes en el foro, el 84.7% de las personas adolescentes LGTBI+ en Guanajuato han tenido que ocultar su orientación sexual y/o identidad de género ante su familia.
La socióloga y sexóloga María Zarandona señaló que esto expulsa a las personas de la familia y de los espacios.
Tengo muchas conocidas, amigas que terminaron viviendo en la calle, o que terminaron, y que ahora son activistas; viviendo en la calle, en el trabajo sexual, incluso en el narcotráfico vendiendo drogas, porque no tenían una casa donde vivir. Si en tu casa te pegan, te golpean, te violan, ¿cómo va a ser un espacio seguro? ¡Por supuesto que vas a querer salir de ahí y adónde te vas, a donde te puedas, y muchas de esas terminan en situación de calle”, explicó Cecilia Garibi en entrevista.
Transformación desde la sociedad
De acuerdo con el INEGI, los espacios en los que más se fomenta la discriminación son las redes sociales, la Iglesia, la calle o transporte público, la familia, comercios, bancos, lugares de trabajo, escuelas, servicios médicos, cuerpos policiacos y gimnasios.
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“Todos los espacios son tan violentos, pero también se pueden transformar en espacios tan amorosos”, y ello depende de la participación de toda la sociedad e instituciones para hacer lugares realmente seguros.
