Ciudad de México - El sedentarismo, la ingesta de productos ultraprocesados y la falta de descanso figuran como los tres principales factores que aceleran el deterioro celular y entorpecen el metabolismo en el país, de acuerdo con análisis de la UNAM, el Instituto Nacional de Salud Pública y la Universidad Autónoma de Nayarit.
Aunque operan mediante procesos distintos —como la inflamación crónica, la resistencia a la insulina y la alteración del reloj biológico—, los tres detonantes coinciden en un mismo efecto: un organismo que envejece de forma acelerada.
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Inactividad física y su impacto
La falta de movimiento encabeza la lista. Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua, una parte significativa de la población adulta no cumple con los mínimos de actividad física recomendados por la organización sanitaria internacional.
Las personas inactivas registran un mayor riesgo de mortalidad en comparación con quienes se mantienen activas, vinculándose este estilo de vida con el incremento de grasa corporal y problemas cardiometabólicos.
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El daño de los ultraprocesados
El segundo factor se relaciona con la alimentación. México destaca por consumir grandes cantidades de productos ultraprocesados, lo que reduce la longitud de los telómeros y promueve la resistencia a la insulina en el metabolismo.
Frente a este panorama, especialistas destacan que la dieta tradicional basada en ingredientes naturales aporta antioxidantes capaces de contrarrestar el estrés oxidativo provocado por dichos alimentos.
Privación de sueño y reloj biológico
El tercer hábito negativo es el descanso deficiente. Dormir poco o en horarios irregulares altera el ritmo circadiano, desajusta la producción hormonal y repercute negativamente en el metabolismo, propiciando la acumulación de grasa y el desarrollo de síndrome metabólico.