Una caravana de cientos de migrantes sudamericanos entraron de forma ilegal y a la fuerza, aún frente a los ojos de algunos elementos de la Guardia Nacional (GN), en la frontera México-Estados Unidos, en el Puente que conecta El Paso, Texas, con Ciudad Juárez, Chihuahua.
Los migrantes habían sido convocados por líderes bajo el rumor de que este domingo Estados Unidos abriría las puertas para ingresar libremente al país y brindarles asilo político.
Medios locales y redes sociales difundieron el momento en que los guardias decidieron respetar el paso de las personas al verse rebasados por tantas personas que entraron a la fuerza, prefirieron evitar disturbios o hechos de violencia.
La caravana continuó su camino de manera pacífica, esto a pesar de no prestar atención a las instalaciones del Instituto Nacional de Migración (INM) que se encontraban a un lado de la carretera donde las personas atravesaron a pie el tramo que une a México y Estados Unidos.
No se portaron de manera violenta, pues no dañaron el mobiliario urbano ni las instalaciones del gobierno. Cuando ya habían pasado las instalaciones y pudieron seguir adelante, muchos comenzaron a correr, cargando incluso a niños y adultos mayores.
En el segundo punto de control, el del país vecino, se encontraron con una reja cerrada y un grupo de policía dispuestos a cerrarles el paso para tener una migración controlada. Preparados con equipo anti motín, no permitieron que superaran el perímetro para que no llegaran a su territorio.
Al llegar allí, los migrantes intentaron establecer un diálogo con las autoridades, pero no se sabe qué método de comunicación, si alguno, usaron. Eventualmente, Estados Unidos cerró el puente migratorio. Desde el año pasado, Estados Unidos adoptó junto a México un nuevo enfoque para una migración “ordenada, segura, regular y humana”.
al/n