En Color Fitness no esperaron a que la cuarentena afectara ni la salud de las personas que asisten al gimnasio, ni tampoco la economía del lugar y se pusieron a trabajar.
Y como dicen que el ingenio siempre sale a flote en épocas más difíciles, Adriana Vallejo, quien está al frente del gimnasio, supo aprovechar la cuarentena para dar seguimiento a las rutinas de sus clientes pero ahora desde casa.
El local abrió hace dos años con una clientela constante, hay desde jóvenes de 14 años hasta personas de 60; lo mismo hombres que mujeres acuden al lugar para mantenerse activos.
Todo se encontraba relativamente bien hasta que llegó la orden de las autoridades en materia de salud para comenzar con la cuarentena debido a la presencia del virus covid-19.
A partir del 17 de marzo las cosas comenzaron a cambiar, no solo para ellas sino en todo el país ya que se recomendó no salir de casa o hacerlo solo para cuestiones muy necesarias.
Debido al temor y a la incertidumbre que hay entre la sociedad, el grupo de mujeres que asistía a clases de fitness por las mañanas comenzó a bajar; de entre 10 a 15 alumnas que iban, de un momento a otro, la mayoría decidió permanecer en casa.
“Muchas de las mujeres que venían decidieron mejor esperarse, y todo fue por el miedo a que se enfermaran (del coronavirus), más que nada porque son madres de familia con hijos y por temor a contagiarse prefirieron quedarse en casa, de tener un grupo de 15 por la mañana dejaron de venir ocho de ellas, luego el número comenzó a bajar hasta que ahora solo vino una”, dijo Adriana Vallejo.
La situación comenzaba a preocupar, Adriana comentó a sus clientes la posibilidad de cerrar el local hasta que pasara todo esto pero no tenían una fecha exacta y la incertidumbre iba en aumento.
Entonces, todo comenzó como un comentario a manera de broma.
“Una de ellas me dijo ‘por qué no me rentas el equipo’ (una escaladora) yo le respondí que sí y entonces muchas se sumaron a esta petición, yo lo pensé de nuevo y se me hizo buena ida, les dije que sí y hasta les enviaba la rutina por Facebook o por Whatsapp como quisieran y se les hiciera más fácil”.
Así llegó la solución, ellas tendrían su rutina y la instructora mantendría su negocio durante la cuarentena, así ninguna de las dos partes se vería afectada.
El local cuenta en total con 24 escaladoras, será Adriana quien lleve la máquina a los domicilios de las interesadas por una renta semanal de 100 pesos por equipo, si al final de los siete días desea continuar con la renta serían otros 100 pesos.
La rutina que enviará será de 15 minutos de estiramiento y 45 de ejercicios arriba de la máquina escaladora.
La importancia del ejercicio
Adriana Vallejo confesó que más que sostener el negocio es poder ayudar a la mayoría de las mujeres que acuden al gimnasio, sobre todo porque un encierro de esta manera, sin fecha de conclusión definida y con la zozobra que causa el mismo puede resultar perjudicial para la sociedad.
Y es que en su grupo hay desde mujeres que están pasando por momentos difíciles en su vida hasta otras que practican ejercicio a manera de terapia.
“El ejercicio ayuda a liberar el estrés, hay muchas muchachas o señoras que vienen que se están separando de sus parejas, otras viven situaciones muy difíciles y esto les ayuda a olvidarse un rato de sus problemas.
“Aquí encontraron más que un grupo de ejercicio un grupo de ayuda motivacional porque entre todas se animan, se hace una bonita amistad y al mismo tiempo se trabaja el cuerpo como piernas, brazos o abdomen”, señaló la instructora.
Por eso ella propone al resto de la sociedad que se vea todo con optimismo ya que “no hay mal que dure 100 años”.
“A veces queremos estar en casa pero no se puede, y ante estas circunstancias hay que aprovechar y verlo del lado positivo para disfrutar a nuestras familias, incluso pueden hacer ejercicio con sus hijos con lo que tienen: en el sillón, escaleras, en el piso, donde sea. Esto va a pasar, hay que pensar siempre positivo, nunca negativo”, concluyó Adriana Vallejo.

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