León, Guanajuato - Miles de mujeres se manifestaron durante la jornada del 8M en León, frente a una Presidencia Municipal protegida con láminas de hierro en puertas y ventanales.
En ese sitio, mujeres violentadas, madres de víctimas de feminicidio, familiares de desaparecidas y estudiantes acosadas exigieron protección igual que la otorgada a edificios públicos.
Al pie del asta bandera en la plaza principal, varias participantes compartieron testimonios de abusos cometidos por maestros, familiares, amigos, vecinos, compañeros de escuela o parejas.
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Las denunciantes señalaron que tras los hechos de violencia enfrentaron desinterés institucional, pues autoridades encargadas de protegerlas no creyeron sus testimonios ni atendieron sus denuncias.
Tras cada relato, otras manifestantes respondieron con gestos de solidaridad, acompañamiento y abrazos, además de reiterar el mensaje colectivo “Yo sí te creo”.
Entre las participantes destacó Rosa Icela, madre de Jimena, quien subió al templete para denunciar la falta de justicia en el caso de su hija.
Durante su intervención también expresó comprender las acciones del bloque negro, grupo que utiliza la iconoclasia para visibilizar injusticias contra mujeres.
Las manifestantes insistieron en que ningún edificio o monumento vale más que la vida de una mujer o niña, argumento reiterado durante la marcha.
El contingente también intervino algunos espacios en la ruta del recorrido, incluidos paraderos y un muro de la Catedral de León, pese a una valla humana formada por católicos.
De acuerdo con estimaciones, más de 10 mil mujeres avanzaron por las calles de la ciudad sin detener su marcha.
Rosa Icela afirmó que su hija Jimena, asesinada a los 21 años, fue víctima de feminicidio, aunque el caso fue clasificado como homicidio doloso.
La madre denunció que, pese a aportar pruebas y testigos, las autoridades no han avanzado en la investigación.
“Mi esposo y yo nos hemos arriesgado, estamos investigando, nosotros les hemos arrimado testigos y aun así no han hacen nada, y no nos hacen caso”, denunció Rosa.
Según explicó, la Fiscalía dio por cerrado el caso luego de que los dos presuntos responsables fueron asesinados, lo que impidió continuar con el proceso.
Tras partir del Arco de la Calzada, el contingente llegó a la plaza principal donde se escucharon críticas contra la impunidad y la violencia persistente.
Durante el posicionamiento colectivo, se denunciaron carpetas de investigación sin resolver, revictimización institucional y falta de justicia para las víctimas.
“(Marchamos) Porque la impunidad sigue siendo la norma. Porque en Guanajuato las niñas siguen siendo violentadas. Porque las carpetas se empolvan. Porque en fiscalía se nos revictimiza. Porque denunciar no garantiza justicia. Porque ejercer nuestros derechos muchas veces se transforma en vulnerabilidad hacia nosotras. Si el sistema respondiera, no harían falta formas de confrontación. Y aunque tengamos una mujer gobernadora, una mujer presidenta (municipal), eso no es garantía de la justicia que necesitamos, y aún menos implica que la estructura patriarcal cambie”, expresaron.
Las manifestantes también recordaron a mujeres que no pueden decidir sobre su vida, sobrevivientes de violencia sexual y quienes han sido expulsadas de sus espacios.
Asimismo denunciaron violencia vicaria, decisiones judiciales que obligan a convivir con agresores y estigmatización hacia madres que defienden derechos de sus hijos.
Durante la jornada, las calles de León se llenaron de consignas por la libertad, seguridad y una vida libre de violencia, con la advertencia de que no guardarán silencio.