Ciudad de México - Especialistas en educación advirtieron que la desaparición de la Usicamm podría transferir a sindicatos magisteriales el control de plazas docentes.
La medida, impulsada en el contexto de las protestas magisteriales, ha generado preocupación entre expertos que consideran indispensable mantener la rectoría del Estado.
El coordinador del Programa de Anticorrupción y Educación de México Evalúa, Marco Fernández, cuestionó la posibilidad de que sindicatos determinen asignaciones docentes.
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Ceden a la CNTE plazas
“El manejo de las plazas tiene que ser una función del Estado mexicano. En ningún lado del mundo se ve al sindicato de maestros, ni de Chile ni de Colombia, decidiendo quién es maestro”, criticó.
En medio de las movilizaciones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la Secretaría de Educación Pública propuso una ruta de trabajo.
El objetivo planteado por la SEP es derogar la Usicamm y diseñar una nueva estructura para la apertura de plazas y ascensos.
El viernes, la Coordinadora difundió entre sus bases un documento para evaluar la continuidad de la huelga nacional.
También se planteó la posibilidad de un “repliegue táctico” que permita dar seguimiento a las propuestas presentadas por el Gobierno federal.
Entre los planteamientos de la disidencia magisterial destaca la eliminación de la Usicamm como una de sus principales demandas.
“La erradicación de la Usicamm, como resultado de la movilización de la CNTE, permitirá devolverle al magisterio nacional la autoregulación a la cartera de estructura de las maestras y los maestros”, señaló el documento.
Para Alma Maldonado, investigadora de políticas educativas del Cinvestav, la propuesta abre espacios para un mayor control político sobre el magisterio.
“Es una distorsión completa de lo que debe ser una responsabilidad del Estado. El sindicato ni tendría que tener ni voz ni voto”, sostuvo.
La especialista indicó que los sindicatos pueden participar en los procesos de asignación, aunque únicamente como observadores institucionales.
“No hay razones académicas, legales, jurídicas o políticas para que se justifique la injerencia sindicalista en la asignación de las plazas, ni con los ascensos de los maestros”, afirmó.
Por su parte, Erik Avilés, integrante de Mexicanos Primero, consideró fundamental preservar criterios transparentes y meritocráticos en contrataciones y promociones.
Advirtió que, de no establecerse mecanismos claros, podrían resurgir prácticas del pasado vinculadas a las antiguas comisiones mixtas sindicales.
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Según explicó, durante varios años esas estructuras permitieron asignar plazas mediante mecanismos conocidos como “marchómetro”.
Avilés señaló además que uno de los principales desafíos será impedir acuerdos entre dirigentes gremiales y funcionarios públicos.
“Ahí es donde está el verdadero negocio, en meter gente a cobrar como maestros cuando no lo son, y en usarlos como cliente electoral durante décadas”, alertó.
Actualmente, México cuenta con aproximadamente 1.6 millones de maestros de educación básica en el sector público, distribuidos en todo el país.
Durante el ciclo escolar 2024-2025, la Usicamm asignó 142 mil 539 plazas mediante un esquema integrado por autoridades federales y estatales.