Douglas Casali, Átila Rodrigues y Douglas Haynes unieron sus vidas en una ceremonia íntima en el corazón de São Paulo, Brasil, dando ejemplo de una boda poliamorosa.
Así, después de cinco años de un profundo noviazgo, este audaz trío formalizósu amor en una sociedad en la que los matrimonios poliamorosos aún carecen de reconocimiento legal.
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Pese a que la ley brasileña no respalda oficialmente los matrimonios poliamorosos, la ceremonia llevada a cabo en una azotea en el Centro Histórico encapsuló la belleza y el compromiso de su relación.
¡Ahora os declaro marido y marido y marido!”, resonaron las palabras de la oficiante Lidia Vas, marcando un momento único en la historia de las relaciones amorosas en Brasil.
Algunos de los detalles que marcaron esta unión, fue que cada uno de los hombres llevó un tatuaje que encapsula su conexión, mientras que los degradados verdes en sus trajes, sugirieron una posible referencia a los colores de la bandera del orgullo gay masculino.
Además, la pareja de novios repartió sopas maruchan a sus invitados durante la fiesta de la boda, haciendo más inolvidable los detalles del festejo.
Un video compartido en las redes sociales capturó momentos emocionales y de celebración, atrayendo el apoyo y los buenos deseos de amigos y familiares.
Este acto de amor valiente no solo ha creado una resonancia en la comunidad LGBTQ+ en Brasil, sino que también ha suscitado discusiones sobre el reconocimiento legal de las relaciones no convencionales en el país.
El colectivo LGTBI avanza a pequeños pasos en la lucha por sus derecho. Un ejemplo de ello es David Arce, empresario y papá soltero defensor de los derechos de las personas LGBTI, tiene un hijo de 15 años de nombre Iván, que crió solo desde los cinco años.
Él se llama a sí mismo papá soltero gay, y contó cómo ha resultado la crianza de un adolescente cuando su mamá la dejó en sus manos.
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