León, Guanajuato - Charcos, clavos y tachuelas, las trampas ocultas más comunes que ponchan llantas durante la temporada de lluvias en la ciudad.
Vulcanizadoras de León reportan un incremento del 30 % en servicios de ponchadura de llantas durante época de lluvias.
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Ramón Flores, de la vulcanizadora Don Pedro, asegura que basta una tarde lluviosa y un pequeño charco para cambiar por completo el rumbo del día.
Señala que no faltan los conductores que, camino al trabajo o de regreso a casa, terminan detenidos en una vulcanizadora con una llanta ponchada y cara de pocos amigos.
Lo curioso es que muchos no saben exactamente qué fue lo que causó el daño. ¿Una piedra? ¿Un tornillo? ¿La mala suerte?, pero les pasó. Aquí sacamos de todo, tornillos, clavos, tachuelas, piedras puntiagudas. En temporada de lluvias todo eso se esconde bajo los charcos, y el conductor ni se entera hasta que ya está frenado en seco o, al regresar a su vehículo, se da cuenta de que su llanta está hasta el suelo”.
Ramón Flores / Vulcanizador
Según Flores, el agua arrastra basura y objetos punzocortantes hacia las orillas de las calles, y como los automovilistas tienden a orillarse para evitar los encharcamientos o circular con precaución, “terminan justo donde más peligro hay”.
Explicó que las piedras afiladas se encuentran especialmente en vialidades sin buen mantenimiento.
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Vidrios rotos o basura metálica, son parte de los residuos que quedan después de lluvias intensas. Además, los bordillos invisibles bajo el agua, que al no verlos, muchos conductores los golpean con fuerza.
“A veces nos llegan con dos llantas dañadas porque cayeron en un bache escondido con bordes filosos”, relata Flores.
Revisa tus llantas con frecuencia y evita esto
Pese al aumento en la demanda, el precio del servicio se ha mantenido en 100 pesos, y una reparación promedio de una llanta tarda de 7 a 10 minutos, siempre y cuando no haya fila.
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Para evitar vivir este tipo de experiencias e impacte en los tiempos de tu día laboral y de compromisos, Ramón recomienda revisar las llantas con frecuencia, especialmente si ya están muy desgastadas, y tratar de evitar los extremos de los carriles, donde más residuos se acumulan.
Porque en temporada de lluvias, el suelo puede parecer tranquilo, pero bajo los charcos, la ciudad esconde pequeñas trampas capaces de arruinar cualquier viaje.
MEJZ*
