León, Guanajuato - La directora de la organización México Evalúa, Mariana Campos, advirtió el riesgo que representa que los gobiernos prioricen programas y apoyos de carácter populista con resultados a corto plazo para obtener votos, sacrificando la inversión en necesidades sociales fundamentales.
Durante su visita a la ciudad de León para participar en el Encuentro Nacional de Coparmex, la analista señaló que los programas de transferencias, dinero en efectivo, y apoyos focalizados a poblaciones como personas adultas mayores, mujeres o jóvenes en rangos de edad específicos reflejan una tendencia en la que están cayendo los gobiernos y desviando recursos de lo importante.
“Yo me atrevo a decir que una parte de esas transferencias de todos modos las voy a devolver, por deficiencias en los servicios. La política a los gobiernos los está llevando a decisiones de muy corto plazo, es decir, quiero un voto, quiero caerle bien a los votantes, porque quiere ganar la elección y voy a estar además en el gobierno seis años, pero no están viendo el mediano y largo plazo”, destacó en entrevista.
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México Evalúa alerta que programas sociales desplazan inversión en salud y educación
El hecho de que cedan a la dinámica de programas con beneficios electorales inmediatos, como las pensiones del Bienestar, Jóvenes Construyendo el Futuro o la Tarjeta Rosa en Guanajuato, está provocando que los presupuestos dejen de atender necesidades como la preparación tecnológica, el dominio de habilidades digitales y el acceso a una educación de calidad que permita a los jóvenes competir en la economía nacional, entre otros servicios. Desde su perspectiva, se está sacrificando a las niñas, niños y jóvenes.
Destacó que, entre 2018 y 2024, creció 41 por ciento el gasto que las familias tienen que dedicar a la salud por deficiencias en los servicios, derivadas de la falta de inversión en el sector.
“Es preocupante. El gasto de bolsillo es un fenómeno en el que las familias tienen que estar compensando con recursos propios, de su bolsa, pagos a los servicios de manera informal, por ejemplo, en las escuelas o el gasto de bolsillo en salud, que ha sido muy famoso”.
Mientras los gobiernos enfocan sus presupuestos en esquemas de beneficios inmediatos de corte electoral, que comprometen las finanzas por periodos prolongados, se desatienden otras necesidades.
“Esto nos está desviando recursos de la inversión en capital humano, para que el joven tenga la habilidad, por ejemplo, para manejar inteligencia artificial, para manejar tecnología, para hablar no solo español sino otros idiomas y que sea un joven que tenga las capacidades de emplearse en la economía formal”.
Lamentó que, como sociedad, se celebren este tipo de beneficios, porque “los políticos los ofrecen porque los ciudadanos también lo celebran y lo quieren así, pero no nos estamos poniendo a pensar si nuestros hijos están teniendo estas habilidades en las escuelas”.
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“Todos estos gastos son compensaciones que las familias están teniendo que hacer de su bolsa y por ello habrá que ver cuáles son estas transferencias netas, porque si yo estoy pagando gastos en la escuela, el policía en mi calle, el medicamento que no tengo, sumémosle y veamos cuáles son esas transferencias”.
La analista urgió a replantear la conversación pública sobre la conveniencia de estos modelos de gasto y evaluar con mayor rigor las verdaderas transferencias que recibe el ciudadano, priorizando el fortalecimiento institucional y el desarrollo de largo plazo por encima de la coyuntura política.
