Por la noche del pasado jueves, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, confirmó que los gobiernos estatales no podrán adquirir sus propias dosis de la vacuna contra el COVID-19, y que solo el gobierno federal podrá comprar los medicamentos y distribuirlos.
“La Ley General de Salud estipula que son facultades del gobierno federal o de la Secretaría de Salud organizar las medidas de prevención y control con colaboración de autoridades sanitarias estatales. Hay toda clase de elementos, desde ética, sentido común y de la ley que hacen ver que las compras fragmentadas no llevan a buen puerto para ciudadanos del mundo, incluyendo al país; entonces no, no es posible”, dijo Gatell.
Sin embargo, este viernes la Alianza Federalista de gobernadores publicó su postura oficial, en la que solicitan que los estados puedan adquirir vacunas de manera independiente a través de la Cofepris.
Esto por lo menos hasta que el gobierno federal transparente cómo, dónde y cuándo se repartirán las vacunas para todos los mexicanos.
Además, los gobernadores de Aguascalientes, Chihuahua, Coahuila, Colima, Durango, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nuevo León y Tamaulipas amenazaron con buscar acceso a las vacunas por otros medios si es que las autoridades federales se niegan a entregarles el medicamento, aunque no precisaron cómo ni cuando adquirirían esas dosis.
De momento, se espera que las primeras dosis de la vacuna de Pfizer lleguen a México antes de que termine diciembre, aunque en un principio serán los principales grupos de riesgo, como las personas de la tercera edad o los trabajadores del sector salud, quienes recibirán las primeras vacunas.
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