Guadalajara, Jalisco - Desde hace nueve años, Laura dejó de celebrar el 10 de Mayo. Ahora se dedica a buscar a su hija desaparecida y cría al hijo que ella dejó atrás.
María Itzel Sarahí García Ochoa tenía 20 años cuando fue vista por última vez en Zapopan, en junio de 2017. Trabajaba como cajera en una tienda de autoservicio y tenía un niño de apenas 3 años. Hoy, el menor tiene 11.
"Él me dijo: 'tú eres mi mamá'", relató Laura.
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Mientras otras familias preparan comida o participan en festivales escolares por el Día de las Madres, ella y su cónyuge recorren lugares donde podría estar María Itzel.
"Mi esposo y yo vamos y buscamos donde dicen que pudieron haber dejado a mi hija. Ese es para mí el 10 de Mayo", relató.
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La desaparición de Itzel convirtió a Laura en dos personas al mismo tiempo: madre buscadora y madre sustituta.
Desde entonces cría a su nieto, mientras intenta sostener una búsqueda que, asegura, ha avanzado más por insistencia propia que por trabajo de las autoridades.
La última vez que vio a su hija fue cuando la joven salió rumbo al trabajo.
"Yo cuidaba a mi nieto mientras ella iba a trabajar. Estaba aquí en la casa; nada más recibí una llamada de su jefe (diciendo) que mi hija no había llegado", indicó.
Después supo que cámaras de vigilancia captaron una camioneta rondando la zona. Más tarde comenzó a sospechar de quien entonces era pareja de su hija, un sujeto que, afirmó, ya había sido señalado anteriormente por otra desaparición de una ex novia.
Laura sostuvo que incluso recibió amenazas.
"Vino a mi casa a decirme que retirara la denuncia. Me dijo: 'No la va a encontrar, señora'", relató.
Pese a ello, no recibió medidas de protección.
Durante años, dijo, la investigación prácticamente no avanzó. Sólo recientemente comenzaron reuniones y mesas de trabajo, después de que presentó una queja ante Derechos Humanos por omisiones institucionales.
La búsqueda, sin embargo, también transformó por completo su vida.
Dejó su empleo porque las faltas para acudir a diligencias o búsquedas le costaban problemas laborales. Además de criar a su nieto, también debía cuidar a otra hija menor de edad.
"Tuve que acomodar todo, adaptarme a muchas cosas. Yo dejé mi trabajo porque no daban permiso de faltar cuando me iba a buscar a mi hija", explicó.
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Con el tiempo, la ausencia de Itzel comenzó a impactar también en la infancia de su hijo.
Los primeros años, Laura evitaba hablar demasiado del tema frente al niño. Después acudieron a terapia psicológica para ayudarle a entender qué significa que alguien desaparezca.
Aun así, hay preguntas que siguen sin respuesta.
"Cuando me pregunta 'mi mamá ¿cuándo va a regresar?', ahí es muy difícil porque yo no tengo una respuesta".
El niño ha alternado entre la esperanza y la resignación.
"A veces me dice 'ya pasó mucho tiempo, mi mamá no va a regresar'".
Las fechas familiares suelen ser las más complicadas: cumpleaños, Navidad y especialmente el Día de las Madres.
"Era una celebración que sí hacíamos en la casa. Ella siempre me regalaba una flor", recordó Laura.
Ahora, el festejo ocurre sobre una ausencia. Sus otros hijos intentan acompañarla y celebrarla a su manera, pero ella permanece triste.
"Pongo de mi parte para no hacerlos sentir mal a ellos", lamentó.
En la escuela, su nieto participa en festivales y regalos del 10 de Mayo pensando en ella. "Él dice que soy su mamá", suspiró.
En casa conservan fotografías de Itzel y pequeños objetos para mantenerla presente. Laura afirmó que su nieto la reconoce en sus propios rasgos.
"Sus ojos. Su boca. Era muy risueña, muy preocupada por mí", agregó.
La desaparición también la acercó a otros colectivos de búsqueda. Ahí encontró algo parecido a un lenguaje compartido del dolor.
"No es lo mismo hablar con tu familia, ellos no entienden igual. Con las otras mamás sí, porque están pasando por el mismo dolor", compartió.
Laura aseguró que antes era impulsiva y la rabia la consumía. Aprendió a contenerse viendo a otras madres buscar durante años.
También aprendió algo más: que la gente suele juzgar a quienes desaparecen.
"Dicen que porque se juntaban con ciertas personas, que por eso les pasó. Pero ahorita no se trata de juzgar si hizo algo mal o no, lo importante es buscarla", afirmó.
Ella cree que muchas personas reaccionan así porque piensan que nunca les ocurrirá algo parecido.
"Uno ve las noticias y piensa que eso nunca le va a pasar", comentó.
Este 10 de mayo, Laura no espera regalos ni acudirá a restaurantes.
"Hay que seguirlos buscando porque los amamos. Somos las únicas personas que los podemos encontrar", afirmó.
