Por Maricarmen Rivera* (columna invitada)
La iniciativa que el grupo parlamentario de Morena presentó ayer en materia de elección consecutiva tardó solo 120 minutos en llegar de la salida a la meta.
Se presentó a las 12:36, se incorporó a las 13:46 y se aprobó a las 14:36. Tiempo récord para regular sobre una norma constitucional pendiente desde hace seis años.
En ausencia de la mayoría de la oposición y tratándose de reformas a leyes generales, con la mayoría de Morena y su bloque de aliados fue suficiente para decidir, porque “urge” que sean aplicables al proceso electoral que inicia formalmente en septiembre.
Impusieron reglas que no respetan el principio de equidad en las contiendas para su propio proceso de reelección al decretar que pueden no separarse de sus funciones legislativas para hacer campaña. Sí, ellos. La reforma es para ellos. Son juez y parte.
Desde luego, implica al uso de los recursos públicos a los que tienen acceso (económicos, materiales y humanos), portando una doble cachucha: la de legislador y la de candidato.
Dijeron que no. Que ya era delito grave.
Pero si esa no fue su intención, entonces faltó mucho por incorporar en su iniciativa para determinar no solo cómo no generar inequidad en la contienda, sino cómo cumplir con su función legislativa de manera eficiente y transparente.
En la forma, no se respetó el proceso legislativo ni la publicidad de la propuesta. Habiendo en las comisiones otras iniciativas sobre el tema pendientes de dictamen, se discutió solo la suya.
En el fondo, la inequidad que se crea en la contienda es innegable. Aunque aplica también la disposición constitucional para legisladores locales y ayuntamientos, legislaron solo para sí. Debiendo sentar bases en leyes generales para la armonización de legislaciones locales, se omitieron muchas disposiciones necesarias.
Pero quizá el punto central es el incumplimiento del espíritu de aquella reforma de 2014.
El texto original de la Constitución de 1917 permitía fortalecer el vínculo entre los representantes legislativos y sus electores con la reelección. En 1933 se prohibió expresamente, pero como los Diputados no respondían al electorado sino a sus líderes y al control político, la reforma de 2014 tuvo como fin restablecer la decisión popular.
La reforma aprobada por la Cámara Baja para Diputados Federales incluye que la reelección sea hasta por cuatro periodos consecutivos, por el principio de mayoría o representación proporcional indistintamente, por otro distrito y hasta otra circunscripción, alejándose de la idea de la rendición de cuentas ante su electorado, sobre todo si serán otros -otros votantes y hasta otros partidos-, sus electores.
Veremos ahora qué dice el Senado de la minuta recibida. Con base en los antecedentes de esta misma legislatura, es casi seguro que le corregirán la plana a su colegisladora.
Por lo pronto, parece que las oportunas, pero deficientes reglas que se han dado, más que regular la norma constitucional buscan cómo sacarle la vuelta al sufragio efectivo.
*Maricarmen Rivera es maestrante en Derecho Constitucional y Administrativo por la Universidad De la Salle Bajío. Con estudios de derechos humanos, políticas públicas y derecho electoral.
