México— Ese característico sonido que se produce al ‘tronarse’ los dedos genera reacciones encontradas: desde satisfacción inmediata hasta incomodidad ajena, pero la pregunta siempre viene enseguida ¿qué tan malo es hacerlo?
Por generaciones, se ha dicho que este hábito podría provocar artritis, engrosar las articulaciones o dañar permanentemente las manos. Pero ¿qué hay de cierto en todo esto? La ciencia tiene una respuesta clara: tronarse los dedos no es perjudicial para la salud articular.
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Según National Geographic, el sonido que se escucha al crujir las articulaciones es producto del estallido de burbujas de gas dentro del líquido sinovial, una sustancia que lubrica las articulaciones. Al estirar o mover los dedos con rapidez, se genera un cambio de presión que colapsa esas burbujas, produciendo el famoso ‘tronido’.
¿Por qué se siente tan bien tronarse los dedos?
Expertos como el quiropráctico Matthew Cavanaugh explican que el efecto tiene tanto una base física como psicológica.
El movimiento puede aumentar temporalmente la movilidad, liberar tensión y, posiblemente, estimular terminaciones nerviosas que provocan una sensación de alivio. Incluso se ha propuesto que este estímulo nervioso pueda desencadenar la liberación de endorfinas, generando una sensación de bienestar, aunque esto aún no ha sido completamente demostrado.
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Además, algunos estudios han planteado que hay una dimensión ritual o placebo detrás del hábito: muchas personas simplemente disfrutan el sonido, incluso si no experimentan una liberación física. No por nada los videos de crujidos articulares abundan en plataformas como TikTok bajo etiquetas de ASMR.
¿Puede ser perjudicial?
En lo que respecta a los dedos, la evidencia científica ha sido consistente. Donald Unger, un médico estadounidense, realizó un experimento personal durante 50 años: ‘tronó’ los dedos de una sola mano dos veces al día, acumulando más de 36 mil chasquidos. Al final del experimento, ninguna de sus manos mostró signos de artritis ni diferencias significativas. Su estudio, aunque informal, fue respaldado posteriormente por investigaciones más amplias que tampoco encontraron una relación entre el crujido habitual y enfermedades articulares.
Sin embargo, la doctora Renata Gregorio Paulos, especialista del Instituto de Ortopedia y Traumatología del Hospital das Clínicas (São Paulo), advierte que el chasquido no genera beneficios duraderos. Puede aumentar un poco el rango de movimiento momentáneamente, pero las articulaciones regresan a su estado normal en poco tiempo.
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¿Y las otras articulaciones?
Mientras que ‘tronarse’ los dedos parece inofensivo, no ocurre lo mismo con articulaciones más complejas como el cuello o la columna vertebral. Manipular estas zonas sin técnica puede causar lesiones, mareos, dolores de cabeza e incluso, en casos extremos, provocar desgarros arteriales que deriven en un accidente cerebrovascular. Si se experimenta dolor, hormigueo o incomodidad tras un “autoajuste”, lo más recomendable es acudir a un especialista.
El principal riesgo, explica Cavanaugh, radica en utilizar una fuerza excesiva o forzar un movimiento incorrecto. Por ejemplo, los dedos están diseñados para doblarse, no para torcerse. Aplicar presión en una dirección contraria a la natural puede dañar ligamentos o generar inflamación.
RC