Aunque los lunares pueden parecer tiernos y hasta sexys en algunas personas, también pueden implicar un riesgo en la piel al ser posibles señales de cáncer.
Por suerte, este tipo de lunares suelen aparecer en lugares específicos que son fáciles de reconocer.
En general, debido a los niveles de
rayos UV que recibe la piel y que pueden ser una de las principales causas de cáncer en exceso, suelen aparecer especialmente en zonas que suelen estar más expuestas al sol.
Por ejemplo,
entre las partes más comunes son la espalda, las piernas, los brazos y el rostro.
Aún así, debes estar alerta también de otras partes que no están expuestas al sol, como las plantas de los pies, las palmas de las manos y los lechos de las uñas.
Para saber si un lugar es un posible síntoma cancerígeno, debemos observar dos características:
Un cambio en un lunar existente
La formación de un nuevo bulto pigmentado o de aspecto inusual en la piel
*MM