El presidente keniano, William Ruto, calificó gurú evangélico, Paul Mackenzie, como terrorista y enemigo público. Fue detenido el 14 de abril y se le considera como el incitador al suicidio de varias personas muertas por hambre.
Han determinado ya a 26 culpables, además de Mackenzie. Desde el mes de abril varios cadáveres han sido encontrados en el bosque de Shakahola, en donde el pastor se había instalado junto a sus seguidores. La mayoría de los difuntos han sido exhumados en fosas comunes y sepulturas.
Se cree que los miembros de la secta cristiana ayunaron hasta morir en el bosque del sur del país para reunirse con Jesucristo. Si bien hay alrededor de 610 desaparecidos relacionados con la secta, el número de personas rescatadas con vida se mantiene en 72, aunque graves.
Aunque la mayoría de las víctimas exhumadas parece haber sufrido de extenuación e inanición, también se ha concluido que cuatro menores y un adulto tienen marcas de asfixia y de estrangulamiento. Los números de fallecidos aumentan cada día que continúan las excavaciones.
La semana pasada, el presidente Ruto nombró una comisión de investigación presidida por la jueza Jessie Lesiit para esclarecer los hechos y determinar las negligencias administrativas o de seguridad que se pudieron producir.
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