Acapulco, Guerrero - En el corazón de Acapulco, los arqueólogos desenterraron una antigua ciudad prehispánica que se extiende por 334 hectáreas. Entre sus descubrimientos, destacan 38 petrograbados, calendarios circulares y una impresionante representación de una deidad de la lluvia.
Este sitio arqueológico se encuentra a 13 kilómetros del centro de Acapulco, en distintas áreas del Cerro de La Bola.
Lee también: Abren la rueda de la fortuna ¡más grande de México!
Antiguamente, este cerro albergaba una pirámide de la cultura Yope, presumiblemente utilizada para llevar a cabo rituales relacionados con el agua, las lluvias y la fertilidad.
Uno de los hallazgos más intrigantes es un petrograbado de un mono, sorprendentemente similar a aquellos encontrados en la cultura nazca de Perú, lo que ha hecho suponer a arqueólogos aficionados sobre un presunto contacto con civilizaciones sudamericanas.
Como aficionados que somos de la arqueología, (creemos que) hemos intercambiado formas y figuras que tomamos aquí en (el estado de) Guerrero y nos han enviado formas iguales que se han encontrado en Perú, en Egipto, en algunos otros lugares de América Latina”, contó el investigador y ambientalista Rubén Mendoza en entrevista para la agencia EFE.
Arqueólogos descubren en la ciudad mexicana de Acapulco una ciudad perdida prehispánica de 334 hectáreas, donde destacan 38 petrograbados, calendarios circulares, y la representación de una deidad de la lluvia. https://t.co/2oCM3IoOS2
— EFE Noticias (@EFEnoticias) September 5, 2023
De acuerdo con datos proporcionados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), los orígenes de este asentamiento se remontan al final del período Clásico Temprano, alrededor del año 400 d.C. Sin embargo, Su apogeo, por otro lado, tuvo lugar durante el Epiclásico, entre los años 600 y 900 d.C., antes de ser abandonado durante el Posclásico temprano, que abarcó desde el año 900 hasta el 1200 d.C.
Se especula que este asentamiento formaba parte de una comunidad aún más grande, situada en las llanuras al norte.
“Constaba de grandes estructuras, ahora perdidas debido al crecimiento de la mancha urbana en los años 70 del siglo pasado, y de un área ritual de petrograbados, que se encuentran en la parte abierta al público”, apunta el sitio oficial del INAH.

El lugar ha adquirido una importancia sagrada para los residentes locales, quienes, en colaboración con el INAH, asumen la responsabilidad de preservarlo. Su dedicación incluye la protección contra saqueos y vandalismo de las obras rupestres en la zona, así como la conservación general del sitio.
Te puede interesar: VIDEO. Disparos interrumpen hora del recreo en primaria y niños corren para ponerse a salvo
Por su fuera poco, el área se ha convertido en un destino muy visitado por los amantes de la escalada y otros deportes extremos, pues se encuentra entre 25 y 275 metros sobre el nivel del mar y abarca aproximadamente 3 kilómetros de altura.
JRP