Este viernes se registró una nueva matanza de civiles en Ucrania, esta vez en la estación de tren de Kramatorsk, en la región del Donbass, hecho que se comienza a considerar por potencias mundiales como un crimen contra la humanidad.
Cientos de civiles se encontraban en una estación de tren en la ciudad de Kramatorsk cuando un ataque ruso con cohetes lanzó dos proyectiles; autoridades locales ucranianas reportan al menos 50 personas muertas, entre ellos al menos 5 niños, y más de 100 heridas.
La estación era “un punto de encuentro para la evacuación hacia otras regiones más seguras de Ucrania”, dijo el jefe de la administración militar regional de Donetsk, Pavlo Kyrylenko. Mandatarios del mundo han condenado el ataque. En el momento del ataque cerca de 4 mil civiles estaban en la estación ferroviaria.
Como sucedió con la matanza de Bucha, el suceso dejó acusaciones cruzadas entre Ucrania y Rusia. Kiev señala a las tropas rusas por el ataque, mientras que el Ministerio de Defensa de Rusia ha negado de plano su autoría.
Kramatorsk fue retomada recientemente por las fuerzas ucranianas, desde 2014 estaba bajo el control de los separatistas prorrusos de la región de Donetsk, que ha vivido un cruento conflicto en los últimos años.
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