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… y fue su silencio lo más contundente

Más que un paro general este 9 de marzo fue un justo reclamo que muchos tomaron a la ligera; las calles vacías hicieron que las tomaran en serio
… y fue su silencio lo más contundente

Las vimos, sin poder verlas.

Sentimos su reclamo sin escuchar su voz.

Vivimos lo que ellas viven diariamente y más de alguno no aguantó la presión de llevar un orden, establecer criterios, mejorar el entorno y seguir trabajando.

Más que un paro general este 9 de marzo fue un justo reclamo que muchos tomaron a la ligera pero cuando las calles estaban solas, los comercios cerrados o abandonados, los colegios con pupitres vacíos, las oficinas sin vida, comenzaron a tomarlas en serio.

Algunas tuvieron que salir a la calle y a reportarse a sus trabajos porque no tienen otra posibilidad, aún y cuando saben que también son parte de este llamado de atención.

Restaurantes, fábricas, tiendas departamentales, oficinas de gobierno o del sector privado; comercios, sistemas de transporte, la ciudad en general resintió la falta de las mujeres y eso es lo que se buscaba, que la sociedad se pregunte “¿en dónde está si todavía ayer estaba aquí?”

El paro nacional 9M no fue simplemente para tomar un día de asueto sino para tomar conciencia de su ausencia.

En Plaza Mayor el establecimiento de lavado de ropa “Pronto” colocó en la entrada un cartel color morado y con letras blancas: “La violencia de género no debe ser tolerada #niunamenos”.

Mensaje de apoyo al 9M en tintorería Pronto
Mensaje de apoyo al 9M en tintoería Pronto

En su interior había solo hombres trabajando, Juan, que se encontraba en una planchadora extendió una playera también color morado como el cartel para que se pudiera leer la leyenda “#Niunamenos libres, vivas y seguras” además de la imagen de cuatro manos con la palma abierta y el símbolo que caracteriza al sexo femenino.

Empleado de tintorería cumpliendo las labores de sus compañeras ausentes
Empleado de tintorería cumpliendo las labores de sus compañeras ausentes por el 9M

“Si hacen falta las compañeras”, dijo Juan, quien se veía atareado. En recepción, uno de sus compañeros tomaba un recado telefónico y se alcanzó a escuchar que dijo “Señorita, es que las compañeras regresan mañana, lo que puedo hacer es tomar el recado”. Con esa respuesta comprendió la importancia de quien lleva su trabajo al día y que de un momento a otro puede faltar.

La tienda departamental Liverpool en Plaza Mayor estaba desierta cerca del medio día. Uno de los trabajadores comentó que usualmente a esa hora hay mucho movimiento, pero incluso el estacionamiento se encontraba semivacío.

Los empleados esperaban atender a los clientes que en su mayoría son mujeres. Pasaban los minutos y lo más que podían hacer era platicar entre ellos.

Los pasillos de Liverpool lucieron semivacíos
Los pasillos de Liverpool lucieron semivacíos

“Algunas compañeras no vinieron, otras decidieron conmemorar este día trabajando” dijo Alejandro mientras acomodaba algunas camisas.

En el estado de Guanajuato el 56 por ciento de las mujeres que trabajan no cuentan con servicio de salud; hay otro 57 por ciento que lo hace sin contrato y un 32 por ciento sin prestaciones laborales.

También, de acuerdo a la Encuesta Intercensal en Guanajuato, las mujeres entre 15 a 59 años en edad productiva representa más de la mitad de la población con un 62.5 por ciento.

En cuanto a población total, las mujeres representan más de la mitad con un 51 por ciento, en municipios como San Diego por cada 100 mujeres hay 85 hombres; en Jerécuaro hay 86 y en Dolores Hidalgo 87.

Todo es estadística, y lo que precisamente las mujeres están buscando es no ser más un porcentaje en una fría gráfica.

Este 9 de marzo los bancos Banbajío, Banorte, Santander y CitiBanamex cerraron algunas de sus sucursales.

La sucursal de CitiBanamex del centro operó con personal masculino
La sucursal de CitiBanamex del centro operó con personal masculino

Daniel Martínez, gerente de Banamex, tuvo que trasladarse a la sucursal de la zona centro porque la suya cerró este lunes ante la falta de personal.

“La mayoría de las personas que trabajan en el banco son mujeres, en mi sucursal al menos son cinco las compañeras que hoy no asistieron y se nota la ausencia”.

En la sucursal se pueden ver solamente a personal masculino: en los cubículos, en las cajas, algunos reciben a los clientes que, también, en su mayoría son hombres; los hay sentados esperando turno, otros formados en los cajeros automáticos, otros solicitan información o realizan varios movimientos bancarios.

Uno de los clientes, Juan Francisco Ríos, dijo que la mayoría de las operaciones bancarias las lleva una de sus compañeras en una empresa de calzado.

“El día de hoy faltó y me di cuenta de lo mucho que hace en la oficina, estamos en el mismo departamento comercial y la verdad mis respetos”, dijo.

Moños morados

Algunos comercios colocaron moños morados en sus fachadas
Algunos comercios colocaron moños morados en sus fachadas

En algunos comercios de la zona centro hay moños de color morado; es una señal de que apoyan al paro nacional de las mujeres y que exigen igualdad de género.

María Fernanda atiende una taquería familiar desde hace aproximadamente 10 años. Durante 7 días de la semana se levanta muy temprano para preparar todo lo necesario y comenzar su jornada laboral a las 9 de la mañana y hasta las 2:30 de la tarde.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, en el cuarto trimestre de 2018, poco más de un millón de mujeres de 15 años y más forman parte de la población económicamente activa (PEA) en Guanajuato.

Sin embargo mientras el 80 por ciento de los hombres trabaja, sólo el 44 por ciento son mujeres que cuentan con un empleo.

Para algunas mujeres el trabajo era una forma de manifestar su respaldo al movimiento
Para algunas mujeres el trabajo era una forma de manifestar su respaldo al movimiento

“Yo tuve que instalar mi puesto de tacos en casa porque por más que busqué un empleo no lo pude conseguir. Hoy sé del paro de mujeres y me gusta la idea, pero yo me comprometo con mi trabajo y esa es mi manera de decir que estoy con ellas”, dijo María Fernanda.

El restaurante “Rincón Gaucho”, uno de los más antiguos de la ciudad, se sumó al paro y ninguna de sus empleadas trabajó. La mayoría de ellas se desempeñan en la cocina.

En Guanajuato, para el cuarto trimestre de 2018, el 68.2% de las mujeres ocupadas se desempeñaban en el sector terciario o de servicios, principalmente como comerciantes (35.4%), en servicios diversos (16.8%), restaurantes y servicios de alojamiento y servicios sociales (15.2%).

En el sector calzado las mujeres también recibieron un permiso de faltar a laborar, pero en la mayoría de ellas tenían que reponer las horas en el transcurso de la semana. Un apoyo a medias.

En otras empresas las mujeres dividieron las horas de servicio; algunas comenzaron a laborar y al medio día cambiaron de turno para que otras concluyeran la jornada.

En el Arco de la Calzada, un trabajador de la presidencia municipal lavaba con agua a presión la cantera que rayaron con consignas, se alcanzaba a leer “Ni una menos”.

Vestigios de la marcha del 9M
Vestigios de la marcha del 9M

Todavía en varios locales de la zona centro se podía leer mensajes en contra de la violencia que sufren diariamente la mujer, mismos que fueron plasmados durante la manifestación del domingo 8 de marzo.

Con el transcurso de las horas la ciudad vivió una de las jornadas que pueden ser consideradas históricas, la voz de las mujeres se escuchó sin necesidad de hablar y fue su silencio lo más contundente.

Las mujeres lograron su cometido porque pusieron en la mesa que el país colapsaría si su protesta silenciosa se prolongaría por más de una semana.

Ellas hicieron su parte, pero, ahora, ¿qué sigue?

*MM