El Santuario de Atotonilco es mundialmente conocido por haber sido partícipe en la historia de la Independencia de México, cuando el Cura Miguel Hidalgo, tomó un estandarte con la imagen de la Virgen de Guadalupe como bandera del ejército insurgente.
La tarde estaba en sus últimos minutos. El bullicio frente al Santuario de Atotonilco, llamó la atención de Miguel Hidalgo y Costilla. Una estampa de la Virgen de Guadalupe colocada en una lanza, detonó la idea del estandarte que ahora es símbolo de la independencia de México.






Bajo la sombra de un árbol, Jesús Rodríguez, guía de turistas con más de 20 años de experiencia en San Miguel de Allende, relata la tarde noche del 16 de septiembre de 1810, en una de las escalas de los insurgentes, en su camino a San Miguel El Grande.
“Se dice que Allende, Hidalgo y los jefes, pasan al interior de Atotonilco donde toman un refrigerio mientras la chusma se queda aquí afuera, y entonces cuando llega Hidalgo, escucha que tenían mucho escándalo aquí afuera.
“Y al asomarse se da cuenta de que un indígena de los que venían con aquella naciente tropa, traía una estampita con un pequeño grabado de la Virgen de Guadalupe en la punta de una lanza”.
Con el dedo índice apunta a la capilla, a un lado del acceso principal al recinto religioso, que data de inicios del año 1700. Fue ese el lugar de donde el cura tomó el cuadro, ordenó que le retiraran el bastidor y lo colocó en la punta de una bayoneta.
“Lo cuelgan de una punta de bayoneta y, entonces, lo usa Miguel Hidalgo como estandarte del primer Ejército Insurgente. De aquí de Atotonilco continúan para San Miguel El Grande. Llegando cuando pardeaba la noche”.
La forma original del estandarte
Los muros del santuario fueron intervenidos por Miguel Antonio Martínez de Pocasangre en años previos al inicio de la revuelta. Son más de 5 mil metros cuadrados que cuentan la historia sagrada. Por eso Fernando Manríquez Cortés, párroco de ese templo, le dice Capilla Sixtina Mexicana.
Rodeado por las obras artísticas que hacían las veces de un catecismo, el sacerdote aporta otros datos sobre el estandarte. La imagen de la virgen no estaba compuesta por trazos de pincel. Era un grabado español que, posiblemente, pudo estar en Morelia antes de pisar tierras guanajuatenses.
“Por cierto, no era una pintura. El cuadro era un grabado europeo porque los grabados americanos eran chiquitos, y las planchas europeas eran más grandes. Era un grabado de la virgen de Guadalupe que comenzaba a adquirir fama y patronazgo.
“Tiene dos escudos en los lados. Uno es el escudo de la Ciudad de México: los leones rampantes que era el escudo de la provincia de México, y el otro el de la provincia de San Pablo de Michoacán. Por lo tanto, ese tuvo que haber venido de Morelia”.
En julio de 2008, San Miguel de Allende fue nombrado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco. Tanto el guía de turistas, como el sacerdote, coinciden en que este reconocimiento no habría sido posible sin la relevancia del Santuario de Atotonilco, el lugar donde surgió el estandarte.
MEJZ*