Por un rebrote cerca de Pekín, las autoridades chinas confinaron otra vez a medio millón de personas.
Las autoridades lo calificaron como un “rebrote grave y complejo”.
Aunque el problema de la pandemia ya estaba controlado en China, un rebrote de 300 nuevos casos en dos semanas, acrecentó el temor por tener que volver a las mismas condiciones que vivieron en los primeros tres meses del año.
Se volvieron a cerrar escuelas, comenzaron una campaña para aplicación de pruebas y se recurrió nuevamente al confinamiento.
Desde este lunes, solo una persona por casa tendrá permiso para salir por comida y medicamentos.
La zona más afectada por el rebrote es Xinfandi, donde se venden alimentos frescos, frecuentemente visitados por supermercados y restaurantes; como una central de abastos.
“La situación epidémica en la capital es grave y compleja", informó Xu Hejian, un portavoz de la ciudad.
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