León, Guanajuato - Una de cada tres mujeres en México sufren de violencia obstétrica durante su parto, y esto no tiene freno.
La violencia obstétrica tiene como un componente físico y un psicológico. Esta problemática puede presentarse desde un regaño, burla, amenaza o ironía, y llegar hasta que el personal de la salud (médico, enfermería, administrativa) condicione o aplace la atención médica, realice césares injustificadas, esterilizaciones no consentidas e incluso la muerte materna.
Suscríbete a nuestro canal de WhatsApp y recibe las últimas noticias directamente en tu celular
La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de la Relaciones en los Hogares (ENDIREH) indica que alrededor del 31 por ciento de las mujeres y personas con capacidad de gestar expresaron haber experimentado por lo menos una manifestación de violencia obstétrica.
Ante este panorama, la senadora por Guanajuato, Virginia `Kikis´ Magaña Fonseca, junto con Jasmin Bugarín, presentaron un iniciativa para frenar este fenómeno de origen, es decir, desde la formación de los médicos.
Proponen combatir la violencia obstétrica desde la formación de los doctores
Al exponer en tribuna la iniciativa, explicó que la violencia obstétrica es una de las formas más normalizadas y menos visibles de violencia contra las mujeres en México.
“Estamos hablando de mujeres que, en uno de los momentos más vulnerables de su vida, fueron ignoradas, humilladas, intervenidas sin su consentimiento y despojadas de su dignidad”, lamentó.
La violencia más recurrente detectada son los gritos y regaños, en primer lugar, y en segundo, la presión por aceptar métodos anticonceptivos o para ser esterilizada, así como ignorar a la persona embarazada al requerir información acerca de su parto o en torno al estado de su recién nacido o nacida.
“La recurrencia de estas conductas pone de manifiesto que no se trata nada más de conductas aisladas o individuales, sino de un fenómeno enraizado en estereotipos de género, relaciones de poder desiguales y prácticas discriminatorias que afectan los derechos de las mujeres y personas gestantes”, expone la iniciativa .
El proyecto de ley parte de reconocer que la violencia obstétrica no se reduce a casos aislados o errores individuales, sino que responde a un problema estructural que durante años ha limitado la autonomía de las mujeres sobre sus propios cuerpos.
Por ello, la propuesta plantea que no basta con castigar estas conductas, sino que es necesario transformar las condiciones que las permiten, prevenir que se repitan y garantizar una atención médica basada en el respeto y la dignidad.
¿En qué consiste la iniciativa para combatir la violencia obstétrica en México?
La iniciativa contempla tres acciones principales:
- Reconocimiento legal de la violencia obstétrica Se propone incorporarla de manera explícita en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, como una modalidad específica de violencia institucional y de género.
- Reforma a la Ley General de Salud Para establecer que la formación y capacitación del personal de salud incluya obligatoriamente contenidos en derechos humanos, perspectiva de género, interculturalidad y atención ética, humanizada y libre de violencia.
- Reforma a la Ley General de Educación Superior Para garantizar que estos contenidos se integren desde los primeros semestres de las carreras de ciencias de la salud y se apliquen durante prácticas clínicas, internado y servicio social.
“Cambiar la manera en que se enseña la medicina en México es intervenir en el origen mismo del problema. Es formar personal de salud como agentes éticos del cuidado, no como técnicos del cuerpo”, afirmó la senadora.
Te puede interesar: Incrementan picaduras de alacrán en Guanajuato por altas temperaturas
Virginia `Kikis´ Magaña subrayó que esta iniciativa también responde a compromisos internacionales asumidos por el Estado Mexicano, en concordancia con recomendaciones de la CEDAW, el Comité DESC, la CNDH y criterios de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
“Las mujeres merecen tomar decisiones reproductivas en un contexto de respeto, autonomía y dignidad. Merecen ser tratadas como sujetas de derechos y no como objetos de intervención médica”, concluyó.
