“Estamos en manos de los camioneros…”
El aumento a la tarifa del transporte público se vivió entre reclamos, sarcasmos y más de 50 minutos de espera por una ruta que llevaría a un usuario a su trabajo
Por: Julio Salas
Hace un mes, el 12 de junio de 2019, la regidora priista Vanessa Montes de Oca propuso que el Ayuntamiento de León utilizara el Sistema Integrado de Transporte (SIT) para sensibilizarse y evitar lo que ya se veía venir de aumento en el pasaje urbano.
Luego del reto pasaron un par de días cuando el alcalde, Héctor Germán René López Santillana, dijo que no, es más, recalcó que ni siquiera se acordaba cuándo había sido la última vez que se había subido a un camión urbano.
Para él, según declaró a los medios, sus actividades diarias se lo impedían y como alcalde tenía que cumplir, que su tiempo lo dedicaba a otras cosas.
Añadió que para eso tenían consejos ciudadanos, para que por medio de ahí la gente reportara sus comentarios.
Rosa Eugenia López esperaba la ruta 19 sobre bulevar Antonio Madrazo. Era la primera vez que iba a tomar el camión luego del incremento al pasaje el 13 de julio.
Estaba impaciente, llevaba 30 minutos esperando una unidad que al menos tarda en llegar 25 minutos. Salió con tiempo de su casa a unas ocho cuadras de la parada del camión, “de mi casa hasta aquí hago unos 10 minutos pero hoy hice menos porque me apresuré”.
Quería llegar temprano a una cita de trabajo. Hace siete meses que perdió su empleo y la esperaban para una entrevista en una empresa. El puesto es de recepcionista aunque ella tiene estudios de contabilidad “ahorita, lo que sea”, dijo nerviosa mientras mantenía su mirada hacia lo lejos por donde se supone debería ya estar pasando el camión.
Extravió su Pagobús, así que llevaba en las manos los 12 pesos exactos de la nueva tarifa, en su bolsa, dijo, llevaba los otros 12. “Podría pagar otro camión para no tener que trasbordar, pero ahorita no puedo gastar más”, confesó un poco apenada.
El camión tardó en pasar 45 minutos. Ya iba atrasada y confiada en que no hubiera mucho tráfico, llegaría a su cita con una demora de 5 a 10 minutos. “Espero que entiendan que estamos en mano de los camioneros para que pasen a tiempo”.
Rosa Eugenia ni siquiera sabía que el alcalde no utiliza el camión para trasladarse, pero cuando lo supo cambió hasta de tono de voz.
“Está bien que diga que su tiempo es valioso, pero también el de nosotros, yo estoy a punto de que piensen que no soy puntual y eso que me salí antes (de la casa) y hasta según yo iba a llegar antes”, dijo y subió al camión que, por cierto, no llevaba el cartel anunciando el incremento al pasaje.
Cerca de ahí, en una parada de camión sobre el bulevar Morelos, tres hombres esperan la ruta X-2. Al preguntarles cuánto tiempo llevaban esperando a la unidad respondieron casi al mismo tiempo “30 minutos”.
Uno de ellos dice que trabaja para una fábrica de zapato, que todavía tiene que llegar a la Terminal Delta y tomar la oruga 2 para bajarse en la colonia Azteca y caminar un par de cuadras más.
De ese punto a su trabajo en traslado hace casi una hora y media, más la espera del primer camión se extiende a poco más de dos horas.
“A veces hago 2 horas y media, otras casi 2 horas con 45, depende del tráfico. De regreso hago más, casi tres horas con 15 minutos porque en la tarde hay más tráfico”, dijo.
No dijo su nombre, pero añadió que en Facebook siempre comenta sobre el pasaje en una página que se llama “qué ruta debo tomar” y que hasta sube fotos.
“Sí he subido fotos mientras voy en el camión, así le hacen muchos, así se mata el tiempo aprovechando el face”.
Sobre el pasaje del camión, literal, opinó que es una “jalada” porque toda su familia viaja en el SIT, diario, lo que aumentará el gasto mensual sólo para transporte.
“Ahorita están de vacaciones (sus hijos) y por eso mi esposa no sale mucho en camión, pero cuando regresen cuánto voy a dar “del chivo”, es ella (11 pesos con tarjeta) y son dos de mis niños (5.20 tarifa preferencial) y más a parte yo”.
Cuando hizo la suma su coraje fue evidente: en una semana sus gastos se fueron a 346 pesos; al mes invertirá solo en pasaje mil 348 pesos. Faltan útiles, calzado, alimento, uniforme, etc, etc, etc.
“Hijos de su... eso sí no lo ven, ellos nomás ven por sus intereses, pero quién nos defiende, al (alcalde López) Santillana hasta lo abuchearon la otra vez (en el mundial sub 20 de voleibol) porque primero dijo que nos iba a defender como a su familia”.
A lo lejos se ve la ruta X-2, sacó su tarjeta Pagobús y vio su reloj: se tardó 50 minutos en pasar.
“Les vale, les vale que lleguemos tarde, un camión caro y llega tarde, mínimo que le disimulen estos días y saquen más rutas”, subió sin mirar atrás.
Arriba del camión las cosas son muy parecidas. Hay rutas que no cuentan con un cartel que notifique el incremento de tarifa, en esa mínima cortesía hacia el usurario.
Al saber que aumentó el pasaje buscaban en sus bolsillos un peso extra, mientras movían la boca como maldiciendo.
Sentado en una de esas incómodas butacas de plástico azul en donde las rodillas pegan con el asiento de enfrente, como si la mayoría de los leoneses tuvieran piernas de 20 centímetros de largo, estaba Miguel Ángel Martínez, que trabaja como albañil.
Mientras todos observan sus celulares él mantenía la mirada al frente y a veces se le adelantaba al chofer para informar a los usuarios que la tarifa había aumentado.
“¿Cómo ve? Ya a 12 varos como si el servicio fuera a toda madre”, decía con un evidente tono sarcástico, cosa que no agradaba al chofer que, como dicen en el barrio, “iba aguantando vara”.
“Mínimo que nos desahoguemos, ¿qué no?, igual que los que fueron a lo del beisbol (voleibol) que le mentaron su madre al Santillana; ojalá que a todos los lugares a donde vaya lo ‘abuchien’ duro”, añadió al preguntar por qué hacía esa labor social informativa.
Comentó que no lee periódicos porque desde su punto de vista ninguno dice la verdad, pero eso no implica que no conozca lo que pasa en la ciudad.
“Los políticos piensan que no estamos enterados, menos yo que porque soy albañil, pero sí nos enteramos, donde quiera hay gente que cuenta lo que pasa, y con esto del pasaje Santillana no se la va a acabar”.
Según los que saben de medición de problemas sociales, el tema del incremento estará en boca de la ciudadanía al menos dos semanas más, a menos que suceda otra información más relevante, mientras dejarán que la gente se exprese, que se les pase el enojo. Falta mucho para las elecciones.
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