El cuerpo de un hombre de 130 kilos arde en el horno. Mil quinientos grados celsius lo queman todo, hasta al virus que le provocó la muerte.
Su ataúd llegó al crematorio del circuito Luxma a las 11:30 de la mañana, hora y media después, las cenizas están listas para ser entregadas a la funeraria a cargo del servicio.
"Cuál humo, ahí está prendido el horno ahorita y usted dígame, ¿ve humo? Puras quejas de los vecinos", explicó uno de los empleados de este crematorio que se dice molesto por las notas informativas que evidencian las fumarolas y llamaradas que se desprenden de la chimenea.
La actividad en el crematorio ubicado detrás del fraccionamiento Alba Azul se incrementó en la presente semana, las muertes que provoca el coronavirus derivaron en más incineraciones, hasta cinco cuerpos diarios en este horno.
Los trabajadores del crematorio a cargo de la Asociación Mexicana de Diabetes Guanajuato A.C., defendieron la operación de este lugar y justificaron la emanación de más humo por el embalaje que llevan las personas que mueren por COVID-19.
Los encargados de la incineración dijeron que el protocolo requiere del manejo especial de cuerpos, desde un ataúd ecológico y una membrana plástica que envuelve al finado.
"Si es que llega a verse humo es por el plástico que se quema, todos los fallecidos que nos llegan y que mueren por esa cosa (COVID-19), nos llegan envueltos en plástico y desinfectados, así los dejan en el hospital, para evitar riesgos a la gente de la funeraria o a nosotros", explicó otro de los empleados.
El martes los vecinos del fraccionamiento privado Alba Azul se quejaron y grabaron video de la actividad del horno crematorio. La mañana de este jueves las carrozas fúnebres llegaban una por una al circuito del Polígono Industrial Milenio.
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