México - Dejar un empleo no siempre significa recibir la misma cantidad de dinero. Aunque muchas personas conocen palabras como finiquito y liquidación, en realidad se trata de conceptos muy diferentes y saber cuál corresponde puede hacer una diferencia importante al momento de terminar una relación laboral.
Por eso, antes de presentar una renuncia o asumir que un despido necesariamente significa una gran compensación, conviene revisar qué dice la ley y, sobre todo, cómo terminó la relación de trabajo.
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Renuncia o despido: Si renuncias, ¿qué dinero te deben pagar?
Cuando un trabajador decide terminar voluntariamente su relación laboral, tiene derecho a recibir las cantidades que haya generado durante el tiempo que prestó sus servicios.
A este pago se le conoce como finiquito.
Es decir, renunciar no significa irse con las manos vacías. La empresa debe cubrir las prestaciones pendientes que correspondan, de acuerdo con la situación particular de cada trabajador.
Entre los conceptos que pueden formar parte del finiquito están:
- Salarios que todavía estén pendientes.
- Parte proporcional del aguinaldo.
- Vacaciones que no hayas tomado.
- Prima vacacional correspondiente.
- Otras prestaciones contempladas en el contrato.
- Cantidades que estén pendientes de pago.
Por ejemplo, si una persona trabajó parte del año y decide presentar su renuncia, deberá recibir la proporción del aguinaldo que haya generado, además de las demás prestaciones pendientes.
Así que la idea de que “si renuncias no te toca nada” es incorrecta.
¿Qué pasa si la empresa decide despedirte?
Aquí es donde la historia puede cambiar.
Cuando el patrón termina la relación laboral, hay que determinar primero si el despido tiene una causa justificada o si se trata de un despido injustificado.
Y no, que la empresa diga que el despido fue justificado no basta por sí solo. La causa debe estar contemplada por la legislación laboral y cumplirse los requisitos correspondientes.
Por eso, económicamente, un despido injustificado puede representar una cantidad considerablemente mayor que una renuncia voluntaria.
Entonces, ¿qué conviene más: renunciar o ser despedido? Aquí viene la parte que suele generar más dudas.
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Si una persona renuncia voluntariamente, normalmente recibirá su finiquito, pero no la indemnización constitucional propia de un despido injustificado.
En cambio, si es despedida injustificadamente, puede tener derecho al finiquito más las indemnizaciones que correspondan.
En resumen, renunciar o ser despedido puede representar una diferencia importante en el dinero que recibes al terminar un trabajo, pero no se trata simplemente de elegir la opción que deje más dinero.
Mientras que una renuncia voluntaria da derecho al pago de las prestaciones generadas, un despido injustificado puede sumar una indemnización, mientras que uno justificado no necesariamente la contempla.
Por eso, antes de tomar cualquier decisión o firmar un documento, conviene revisar las condiciones de la relación laboral, la antigüedad y las prestaciones pendientes, porque cada caso tiene sus propias reglas y hacer cuentas antes de decir “me voy” puede evitar más de un dolor de cabeza.