Los industriales de la cadena cuero-calzado-proveeduría están en riesgo de perder producciones y ventas cercanas a los 30 millones de pares de calzado escolar, si las autoridades federales y estatales deciden continuar con la educación a distancia derivado de la pandemia del coronavirus, confirmó el presidente de la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato (CICEG), Luis Gerardo González García.
Otra problemática que advierten son los comunicados que se puedan dar para el regreso a clases presenciales, sin la debida planeación y prudencia, ya que esto propiciaría que los compradores a detalle realizarían adquisiciones de última hora que no permitirían a los fabricantes cumplir al cien por ciento con los pedidos.
“Las plantas productivas, a su vez, van a requerir trabajar no al cien sino al 130 por ciento, eso es lo que no queremos que suceda; queremos tener las plantas trabajando al 30 o 40% y con su sana distancia, es por eso que se nos hace muy grave las declaraciones que se puedan hacer en torno al regreso a clases”, indicó.
La industria de calzado y proveeduría cruza por una de las etapas más críticas de la historia, la pandemia del COVID-19 ha puesto a prueba su ingenio y su capacidad económica para salir avante ante esta crisis de salud.
El líder de los zapateros explicó que hace al menos dos meses los fabricantes de calzado recibieron solicitudes de pedidos por parte de los detallistas, sin embargo, los escenarios no son halagüeños.
Incertidumbre sobre regreso a clases ‘sepultaría’ a fabricantes
Porque además de ser una cifra menor a la del 2019, el problema principal es que aún hay incertidumbre del retorno a las aulas del nuevo ciclo escolar, lo que ‘sepultaría’ a muchas fábricas de calzado que realizan zapato de temporada, donde Guanajuato fabrica el 70% de la producción nacional, equivalente a 260 millones de pares anuales, de todas las gamas.
“Ya se invirtió en producir algo de calzado (escolar) y si los detallistas no lo recibieran... es trabajo que muchos de los fabricantes han estado solicitando créditos y buscando la manera de producir estas mercancías, por ello les impactaría de manera muy importante a la proveeduría del calzado, al fabricante y al detallista”, expresó.
Los detallistas, como el eslabón de la cadena que comercializa el calzado al público en general, también se verían afectados porque dejarían de percibir ingresos de la venta para absorber el pago de nómina, impuestos y servicios, además de la propia mercancía.
Aunque la realidad, explicó, es que en este sector los detallistas cancelan pedidos porque sus ventas no prosperan como lo consideraron al momento de hacer la solicitud al fabricante, lo que se traduce en un daño más severo para los industriales que tienen que hacer frente a los pagos de proveedores y crecer su inventario en un producto que en otras temporadas del año tiene difícil distribución.
Hasta el corte de mayo, el sector productivo registró más de 12 mil empleos formales perdidos, según registros del Instituto Mexicano de Seguro Social (IMSS), aunque a decir del líder de la CICEG esta industria genera una parte importante de empleos informales, por lo que el daño económico para los guanajuatenses es todavía mayor.
Por tal razón consideró importante que las autoridades de salud y educación no transmitan mensajes de incertidumbre que puedan golpear aún más la economía de uno de los sectores más pujantes en León.
MEJZ*