El director general del Hospital Regional de Alta Especialidad del Bajío, Juan Luis Mosqueda Gómez, dijo que si bien no existen riesgos probados por la combinación de vacunas anti COVID-19, advirtió que se deben de esperar más investigaciones al respecto.
Señaló lo anterior durante el ciclo de charlas sobre salud organizado por la Universidad Iberoamericana de León, con la ponencia: 'Eficacia de la vacuna COVID-19, riesgos en la combinación de vacunas, necesidad de la tercera dosis, vacunas para niños'.
Juan Luis Mosqueda expuso ante la comunidad universitaria que se han hecho estudios científicos sobre si es factible o no combinar vacunas de diferentes farmacéuticas, tanto las desarrolladas por adenovirus, como la Sputnik V y la AstraZeneca; como las de ARN mensajero, como las de Pfizer o Moderna.
“Parece que sí es eficiente combinar vacunas, todos han visto el desarrollo de las vacunas y no alcanza el tiempo para responder las preguntas”, expresó.
Destacó que los últimos estudios científicos han arrojado que las vacunas hechas por adenovirus sí se pueden combinar con las de ARN mensajero.
El médico infectólogo comentó que se tienen evidencias de que la combinación es segura y no da problemas, por lo que esta podría ser una opción en el futuro para cubrir la vacunación de la población mexicana.
“Lo estamos viendo ahorita en México, por ejemplo, resulta que alguien ya recibió su primera dosis de una vacuna pero no le ha tocado la segunda, y entonces llegan vacunas al estado, sí, pero a ti te falta la segunda de AstraZeneca y ahorita la que recibimos es de Pfizer, entonces tienes que seguir esperando. La posibilidad de combinar vacunas haría más eficiente los programas de vacunación”, aseguró.

Vacunación a niños y adolescentes apenas se estudia
Respecto a la vacunación en niños y adolescentes, Mosqueda Gómez dijo que los preceptos éticos de la investigación médica implican que la comunidad científica no puede hacer investigación en población considerada vulnerable, como lo son los niños y adolescentes.
“No hay nadie en el mundo en los comités de ética, en los comités que vigilan la investigación que permita que pruebes una vacuna en niños si no la has probado primero en adultos”, indicó.
Tampoco se puede investigar con mujeres embarazadas ya que también son consideradas población de riesgo.
Es por esto que los estudios sobre la vacunación contra el COVID-19 en niños y adolescentes presenta un desfase, y es por eso que apenas se va conociendo la eficacia y seguridad de algunos biológicos en los adolescentes, para, ahora sí, continuar con la investigación en los niños.
“Pero ya están haciéndose estudios de seis meses a cinco años con la vacuna de Pfizer; vean cómo vamos avanzando progresivamente, porque así se hace la investigación”, celebró.
En el mundo se están usando vacunas de Sinovac para niños arriba de los seis años de edad, Chile es uno de los países que ya la están usando, mientras que Pfizer se ha aprobado para su uso para niños y niñas mayores de 12 años.
“Va a ser importante avanzar en el conocimiento de la eficacia de niños y adolescentes, y progresivamente va a tener que ser importante incluirlos en los programas de vacunación. Si queremos lograr inmunidad de rebaño, no hay manera de alcanzarla si no incluyes a los niños y a los adolescentes”, explicó.

*JRP