Markéta Sluková-Nausch, voleibolista de playa checa, tuvo que retirarse entre lágrimas de Tokio, luego de haber dado positivo a coronavirus apenas dos días antes de debutar en la competencia.
Además de Markéta, su compañera Barbora Hermannova también dio positiva y ambas se perderán la competencia para la que se habían preparado por años.
"Lloramos, maldecimos y lloramos de nuevo", explicó Markéta en un comunicado en el que dijo esperar que ellas fueran las últimas deportistas afectadas por el brote de COVID-19 que surgió en la delegación de República Checa.
"Espero que nadie más salga positivo, porque algo así es una pesadilla para cualquier atleta olímpico que llega tan lejos, que llega tan cerca de la competencia olímpica", dijo.
Sin embargo, tras la detección del contagio de Markéta y Barbora, el Comité Olímpico Checo (COC) informó que el ciclista Michal Schlegel también se perdería los juegos por coronavirus, y se convertía en el sexto miembro de la delegación en dar positivo.
Debido a esta situación, el COC anunció una investigación para esclarecer en qué momento se rompió el protocolo sanitario, aunque de momento todas las acusaciones se han ido en contra de Vlastimil Voracek, médico de la delegación y quien fue el primer positivo detectado en Tokio, y que también admitió que no se había vacunado a pesar de que el COC así se lo sugirió.
De cualquier modo, el brote ya provocó que Markéta se pierda lo que hubieran sido sus terceros juegos olímpicos, y que Barbora se pierda sus segundos.
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