Amir Nasr-Azadani, el futbolista iraní condenado a muerte mientras jugaba en el Mundial de Qatar, libró la condena de muerte, a cambio de 26 años en prisión, a los que ya fue condenado.
Amir participó en las protestas contra el régimen iraní tras la ejecución de Mahsa Amini, mujer que murió a manos de la policía moral después de ser arrestada por no usar el hijab como ellos lo exigen.
Los jugadores de la Selección de Irán se negaron a cantar el himno durante su primer partido del Mundial como una forma de protesta contra el régimen. Después fueron obligados a cantarlo por el propio régimen bajo amenazas contra sus familiares.
Nasr-Azadani no fue parte del equipo que viajó a Doha debido a una lesión, así que fue detenido el 6 de noviembre, sin embargo, su detención se registró una semana después, el 14 de noviembre.
El futbolista de 26 años de edad es acusado por presunto asesinato de tres miembros de las fuerzas de seguridad, colusión para cometer delitos y de ser miembro de grupos ilegales, delitos a los que habría sido forzado para confesar tras ser torturado.
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