Este fin de semana, el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky suspendió y sometió a una investigación al jefe de la agencia de espionaje de Ucrania (SBU), Ivan Bakanov, y a la fiscal general, Iryna Venediktova, citando muchos casos de traición en las dos instituciones.
Los funcionarios fueron señalados de no prevenir que personal bajo su mando espíe para Rusia, país con el que Ucrania actualmente mantiene un conflicto armado. Según Zelenky, más de 60 exempleados de ambas agencias ahora trabajan contra Ucrania en las áreas ocupadas por Rusia.
Según dijo, desde el comienzo de la guerra, las autoridades ucranianas han abierto un total de 651 casos de colaboración y traición contra funcionarios de ambas organizaciones que se han pasado al lado ruso.
"Se trata de la transferencia de información secreta al enemigo y otros hechos de cooperación con los servicios especiales rusos", dijo Zelensky.
Durante años se ha denunciado que Ucrania tenía un problema con la infiltración rusa en sus servicios de seguridad. Desde junio pasado, se hablaba de una red de espionaje ruso que involucraba al legislador Andriy Derkach, a quien Estados Unidos había acusado de ser un agente ruso.
También se había anunciado la detención por colaboración con Rusia de un alto funcionario de la Secretaría del Gabinete de Ministros y de un jefe de la Cámara de Comercio e Industria
“Transmitieron diversa información de inteligencia al enemigo: desde el estado de nuestra capacidad de defensa hasta los arreglos en la frontera estatal y los datos personales de los agentes de la ley ucranianos", alegó el gobierno.
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