San Francisco, Estados Unidos - El pasado martes 19 de septiembre, Neuralink, compañía propiedad de Elon Musk que busca desarrollar chips que puedan implantarse en el cerebro de los humanos para "conectarlos" a computadoras, recibió aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) para poner en marcha su primer estudio clínico en humanos.
De hecho, la compañía anunció que ya ha comenzado a analizar a los posibles voluntarios: pacientes con parálisis de las cuatro extremidades mayores de 22 años. Estos servirán como conejillos de indias para probar el implante cerebral. El proyecto incluso ya ha recibido la aprobación de la junta de revisión institucional de un hospital.
Lee también: Este medicamento lo usan millones de personas y la FDA ya reveló que no funciona
Por lo pronto, Neuralink no especificó cuál será el centro médico en concreto dónde se llevará a cabo este primer ensayo, ni dio una fecha exacta para el inicio de las pruebas, pero sí advirtieron que estiman que estos primeros estudios duren alrededor de seis años.
¿Qué es lo que Neuralink implementará en los cerebros de los voluntarios?
Neuralink ha pasado los últimos siete años desarrollando un chip, que ellos denominan como una "interfaz cerebro-ordenador" (BCI, por sus siglas en inglés).
En términos sencillos, se trata de una minúscula sonda que contiene más de 3 mil electrodos unidos a hilos flexibles, más finos que un cabello humano.
En teoría, este sistema permitirá recoger señales cerebrales, interpretarlas y traducirlas en órdenes para controlar un dispositivo externo.
En este sentido, el objetivo inicial del chip será "otorgar a las personas la capacidad de controlar el cursor o el teclado de una computadora utilizando únicamente sus pensamientos", según indicó la compañía en su comunicado oficial.
¿Cuál es el potencial de los chips cerebrales de Neuralink?
Desde 2020, cuando Musk realizó la primera presentación pública de la compañía, el magnate y emprendedor ha venido afirmando que, en el futuro, los chips servirán para tratar enfermedades como la ceguera y la parálisis.
Sin embargo, también ha prometido funciones que parecen más cercanos a la ciencia ficción, como descargar información y recuerdos del interior de la mente hacia una computadora, o incluso lograr la telepatía humana transmitiendo pensamientos de manera inalámbrica.
Y mientras expertos apuntan que estos objetivos son ahora mismo irreales, sí ven un gran potencial en su uso clínico, como los mencionados tratamientos para ceguera o parálisis; incluso sirviendo para devolver la capacidad de comunicarse a pacientes con el síndrome de enclaustramiento, término médico que describe a una persona que está plenamente consciente pero no puede mover ninguna parte del cuerpo más allá de sus ojos.
ʺSi pudiéramos traducir su comunicación interna a palabras en un ordenador, cambiaría su vidaʺ, afirma Juan Álvaro Gallego, investigador del Imperial College de Londres, en entrevista para Deutsche Welle.
Además, el desarrollo de esta tecnología conlleva el nacimiento de otro campo de investigación: la neuroética, que deberá analizar y sopesar los dilemas morales que acarreará el avance de los chips cerebrales.
Te puede interesar: Muere el pintor colombiano Fernando Botero a los 91 años de edad
ʺPor ejemplo, ¿cuáles son las consecuencias de las violaciones de la privacidad cuando los datos en cuestión se refieren a los pensamientos de las personas? ¿Cómo garantizar que la falta de acceso no agrave la desigualdad social? ¿Qué ocurre cuando esta información puede introducirse directamente en el cerebro?ʺ, concluyó Valle.
JRP
