En los muros de Facebook de esta y otras generaciones de periodistas, la noticia era la misma: Manuel García Gallegos había muerto la madrugada del marte 28 de julio.
Cada uno a su estilo recordaba las anécdotas que vivieron al lado de ‘El Gallo’ como general y amorosamente lo conocían.
Y es que no en vano fueron cerca de 40 años dedicados a los medios de comunicación, especialmente dentro de un género que es difícil de abordar como lo es ‘la nota roja’.
Manuel García Gallegos nació en León, en la colonia Obregón, allá por el Barrio Arriba y La Garita, estudió en la ‘Prepa’ Oficial e ingresó muy joven a la redacción de El Sol de León, periódico que a la postre sería el sparring de muchos de esos periodistas que hoy lo despiden con dolor, pero lo recuerdan con alegría.
En el perfil de Facebook de Manuel García Gallegos hay una máquina Olivetti, y es que él se tuvo que adaptar a los cambios durante cuatro décadas en donde lo mismo se desempeñó como reportero en Noticias Vespertinas o como jefe de redacción en El Heraldo de León, también colaboró en Correo, Radiorama y fue conductor del programa radiofónico ‘Bajo Fuego’.
Estuvo en los momentos de la nota roja importantes, los compañeros de otros medios lo buscaban para perfilar un ángulo, para entender las entrañas de la fuente policiaca: siempre dijo que sí.
Pero, ¿qué lo hizo tan allegado a los reporteros y periodistas que lo conocían perfectamente bien?
¿Por qué un hombre que alguna vez dijo que ya estaba insensible por tantos años de cobertura de la fuente policiaca fue tan querido y ahora, seguramente, añorado?
Fue su personalidad. El ‘don de gente’. La humildad antes que la arrogancia. Ayudar a los demás por ese gusto personal que lo hacía sentir bien. El respetuoso trato que tenía a la gente. El olfato periodístico que no se aprende en las aulas de una escuela. Su interminable plática. Los consejos que ofrecía. La tranquilidad con la que hablaba.
Gallegos, conocido así por todos aunque su primer apellido era García, no era una de esas personas que permitía que alguien se fuera a pique sin al menos intentar ‘echarle la mano’.
Ayudó a su manera y en su momento a todo aquél que lo solicitó: una entrevista, un dato, un teléfono, una orientación, un consejo, un cigarrillo.
Se lo llevó esta enfermedad de la cual aún hay muchas personas que no creen que exista, esa enfermedad que fue ‘inventada por el gobierno, o para desestabilizar al gobierno’, dependiendo del lado político que prefieran, esa enfermedad que le quitó el canto a ‘El Gallo’.
Su hermano Francisco falleció apenas unos días antes.
Buen viaje a los hermanos García Gallegos, Paco y Manuel.
Adiós ‘Mane’: te vamos a extrañar.
MEJZ*
