León - En los años 70, en el velorio de Elpidio, un misterioso hombre conocido como 'El Catrín' apareció en medio del dolor, el caos y el terror para llevarse el cuerpo del brujo en León y con ello nació la leyenda de la Funeraria del diablo.
Así cuentan vecinos del Barrio Arriba el momento en el que 'El Catrín' apareció en la ahora Funeraria del diablo en León, con más precisión en la esquina de la calle Cuauhtémoc y 20 de Enero.
[caption id="attachment_174919" width="1200"]Te recomendamos: Fallece ‘El Brujo Mayor’ de Catemaco
En esta esquina, en la Funeraria del diablo, en una noche fría, una familia de San Francisco del Rincón velaba el cuerpo del brujo llamado Elpidio.
La leyenda cuenta que cerca de 20 personas se encontraban en el velorio; tras un choque de autos en dicha intersección, se provocó un apagón en la funeraria. El caos del choque y del apagón provocó gritos y gente corriendo aterrada.
¡Se llevaron el cuerpo! ¡Se llevaron el cuerpo!", gritó una empleada del lugar que rápidamente encendió las veladoras para iluminar de nuevo el recinto.
Todos quedaron atónitos al ver a un hombre vestido de negro junto al ataúd, lo abrió, sacó el cuerpo y se marchó, unos dicen que volando por el techo y otros que por la puerta.
[caption id="attachment_174921" width="1200"]La gente huyó del lugar arrojando todo a su paso y derribando las veladoras al suelo, lo que provocó un incendio que consumió parte del edificio.
Al día siguiente, los familiares desconcertados regresaron a la funeraria en busca de respuestas, pero no encontraron nada: "dicen que al brujo se lo llevó El Catrín".
[caption id="attachment_174924" width="1200"]Se esfumó el cuerpo del brujo: el lugar nunca volvió a ser el mismo
Desde esa noche, el lugar nunca volvió a ser el mismo, durante años, algunas señoras llegaban al sitio, encendían veladoras y rezaban, también se decía que a la medianoche se oían sonidos de animales en la propiedad que permaneció abandonada por años, hasta hoy.
Sobre el terreno existe una nueva propiedad que es una cochera para autos, utilizada por vecinos y privados.
Cronista de la ciudad fue vecino de la Funeraria del diablo
“La leyenda del diablo en la funeraria es quizá la más famosa en la ciudad en el presente siglo”, explicó el cronista de la ciudad, Luis Alegre Vega.
Luis insistió en que tiene los elementos necesarios para serlo, porque es una historia que mezcla hechos naturales y sobrenaturales, el personaje que la protagoniza se vende solo y el escenario -en el Barrio más antiguo de León- ciertamente existió.
“Y como toda buena leyenda, no importa si realmente ocurrió o no”, aseguró el cronista.
Más que como cronista, Luis habla como vecino del Barrio Arriba. Con su familia llegó a la zona en 1980 a la 20 de Enero, casi al cruce con Rayón. En la esquina nororiente de 20 de Enero y Cuauhtémoc ya estaba la funeraria “Cristo Rey”.
[caption id="attachment_174923" width="1200"]Era muy pequeña, acaso una fracción de una casa antigua. Solo eran dos piezas, en una con los ataúdes a la venta y la otra alojaba una minúscula oficina donde los empleados hacían guardia en la madrugada, por lo que se pudiera ofrecer. 'Toque el timbre', decía un rótulo”, contó.
“No recuerdo que velaran a nadie nunca -no había dónde- y menos que se les fuera el finado por el techo, que dicho sea de paso se podía caer con un estornudo desde que aquello funcionaba. Además, cuando la leyenda comenzó a correr, el negocio ya había cerrado sus puertas”, explicó Alegre.
Lo que sí confirmó es que la zona era un 'imán' de choques.
“A cada rato se estrellaban los autos en ese cruce -incluso ya semaforizado- e iban a dar contra el vetusto local, en cuya fachada del lado de 20 de Enero se incrustaron los autos por lo menos dos veces.
'Está maldita esa esquina', decíamos los vecinos”, finalizó.
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