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En Yuriria se evapora la laguna y agoniza su fuente de ingresos: la pesca

Las aguas de la Laguna de Yuriria poco a poco se evaporan, y se llevan a los peces y al turismo que sostenían a los habitantes
En Yuriria se evapora la laguna y agoniza su fuente de ingresos: la pesca

Yuriria, Guanajuato - El esplendor, que llevó a la Laguna de Yuriria a ser considerada un humedal de importancia internacional, se está esfumando.

Junto con ella agoniza una de las principales actividades económicas que mantenía a las familias que habitan en ese municipio: la pesca y el turismo, que era atraído por sus más de 15 hectáreas cubiertas de agua.

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A un costado de la estructura que funge como embarcadero está pastando un grupo de ovejas. Pertenecen a Salvador. Era pescador. El bajo nivel de almacenamiento permite que sus animales se alimenten con la hierba que crece en lo que era el fondo de una de las lagunas más importantes de México.

La última vez que la vio llena fue hace 3 años. "Viene gente el sábado, vienen a sentarse. Pero no a embarcarse, pues no tiene agua. Ahí están las lanchas todas paradas porque ya no pueden caminar. El motor pega en el lodo. Antes la cosa era diferente. Antes hasta daba miedo que se fuera a desbordar semejante lagunota que se alcanzaba a ver desde lejos”.

En efecto, a unos metros de la banquita desde donde observa a sus ovejas, son visibles al menos cinco lanchas que están ahí, como barcos encallados. Algunas acumulan agua de las escasas lluvias que se han presentado en el estado, otras son devoradas por la flora invasiva que se ha apoderado, sin piedad, de la superficie.

Lo acompaña Pablo, su compadre. Él también se dedicó a la pesca por más de 20 años. Dejó el oficio por motivos ajenos a la sequía. Pero ha sido testigo de que el agua se evapora junto con la actividad que dio de comer a su familia durante décadas.

Ahora solo les queda fabricar tabique o buscar trabajo en municipios vecinos, como Uriangato y Moroleón.

Se ve triste ahorita por la familia, pues. No hay trabajos porque no hay pesca. Ahorita están bien escasos los trabajos. Si no fuera por Moroleón y Uriangato que siempre ayuda mucho. Y está triste la cosa. Aquí antes venía mucha gente. Antes sí había mucha pesca”, lo dice mientras observa, con nostalgia, al embarcadero que es testigo de que el agua no es inagotable.

Mojarras ‘importadas’

La actividad pesquera está lejos de ser lo que era cuando Rosalba comenzó su negocio. Es propietaria de una palapa e hija de pescadores.

Afirma, sin titubeos, que nunca había visto así de triste a la laguna, que era fuente de ingresos en cadena: ganaban los pescadores, los dueños de las redes y las cocineras que aún resisten con sus negocios a la orilla de la laguna.

Entre los bajos niveles de agua, el exceso de lirio y la sobreexplotación, tener una palapa poco a poco deja de ser negocio. Los charales son escasos y las mojarras cada vez más reducidas de tamaño.

No le queda de otra más que traer pescados de otras presas e incluso desde la costa guerrerense. De alguna manera tiene que mantener su establecimiento en pie.

Yo, por ejemplo, tuve que despedir a unas muchachas porque sí nos está afectando mucho, mucho. Cada día es más difícil porque ahorita no pueden entrar a pescar. Una es la sequía y ahorita, la plaga del lirio está muy lleno. Como lo están explotando mucho ya se da muy pequeñito los peces, ya no crecen. El pescado que vendemos nos lo traen de fuera, de viveros o de otras presas", así lo explica dentro de su negocio, en el que solo están ella y su familia.

No hay clientes. Esta laguna, la primera obra hidráulica del continente americano y reconocida como Área de Importancia para la Conservación de las Aves.

La frecuentan diferentes especies tanto de flora como de fauna. Sus aguas poco a poco se evaporan y se llevan, entre la nube invisible, a los peces y al turismo que sostenían a los habitantes de Yuriria.

MEJZ*