Los geólogos nombraron al nuevo material "lonsdaleíta", en honor a la primera socia de la Royal Society: la cristalógrafa Kathleen Lonsdale
Guanajuato, México - En 1967, científicos y geólogos hicieron un descubrimiento sorprendente en el
cráter Barringer, una estructura localizada en
Arizona y formada hace 50 mil años tras el impacto de un meteorito. Ahí, se toparon con un material desconocido hasta ese momento, el cual presentaba una dureza equiparable (o quizás mayor) que el diamante.
En ese entonces, los geólogos nombraron a dicho material "lonsdaleíta", en honor a la primera mujer socia de la
Royal Society of London: la cristalógrafa
Kathleen Lonsdale.
Sin embargo, lo que debía ser un descubrimiento que cambiaría la manera en que se veía a los diamantes hasta ese momento, se convirtió en foco de escepticismo y duda de parte de la comunidad científica, que desestimó el hallazgo y concluyó que simplemente se trataba de una forma anómala de un diamante común.
O al menos así fue hasta ahora.
[caption id="attachment_169626" align="alignnone" width="1024"]

Morfología de la lonsdaleíta vista con miscroscopio. Foto: Especial[/caption]
Científicos confirman la existencia de la lonsdaleíta
Ahora, 55 años después de su descubrimiento, un equipo internacional de científicos de distintos centros de investigación, confirmó la existencia de este material y dejó en claro que no se trata de diamantes.
De acuerdo con su
artículo, publicado el 2022 en la revista
Proceedings of the National Academy of Science, la lonsdaleíta es, al igual que los diamantes, un alótropo del carbono. Pero a diferencia de los diamantes, que son átomos de carbono entrelazados en cubos, los átomos de carbono de la lonsdaleíta se enlazan en hexágonos, una forma que es aún más resistente y que le da al elemento una dureza mayor que la del diamante.
Esto se pudo comprobar gracias a que los científicos lograron obtener muestras mucho más grandes del material, y gracias también al avance técnico en el desarrollo de los microscopios en las últimas décadas, lo que combinado con la pericia de los investigadores, llevó a la confirmación del material más duro que se conoce.
Un material que vino del espacio
¿Pero de dónde salió este nuevo material? La respuesta es sencilla: del espacio.
Al igual que los diamantes, la lonsdaleíta se forma de tres maneras. La primera es por una exposición alargada del carbono a alta presión y temperatura. La segunda es por un impacto lo suficientemente fuerte como para comprimir los átomos de carbono hasta que adopten la estructura hexagonal de la lonsdaleíta. Y el tercer mecanismo es a través de vapores desprendidos del grafito, cuyos átomos se irían "pegando" a una pieza ya existente de lonsdaleíta, haciéndola crecer en tamaño.
Pues los autores del artículo creen que la lonsdaleíta presente en la Tierra se formó debido a la segunda forma: gracias al impactó de un cuerpo extraterrestre que comprimió los átomos de carbono hasta su forma hexagonal.
[caption id="attachment_169627" align="alignnone" width="1024"]

Estructura de la lonsdaleíta. Foto: Especial[/caption]
Este impacto habría sido el que destruyó hace unos 4 mil 500 millones de años, un planeta enano en nuestro sistema solar, y ocurrió cuando la Tierra estaba en proceso de formación. La teoría afirma que luego del impacto, trozos del planeta enano destruido chocaron contra la Tierra, trayendo consigo la lonsdaleíta.
Ahora, tras confirmar su existencia, los científicos son optimistas en producir el nuevo material en un laboratorio, al igual que ya se hace con los diamantes sintéticos. De lograrlo, su uso práctico tendría un impacto inmediato en industrias que se aprovechan de la dureza de distintos materiales y dónde el diamante ya es muy usado, como la minería o la construcción.
"La naturaleza nos ha provisto de un proceso para tratar de replicarlo en la industria. Creemos que la lonsdaleíta podría usarse para hacer piezas de maquinaria pequeñas y ultraduras si podemos desarrollar un proceso industrial que promueva el reemplazo de piezas preformadas de grafito por lonsdaleíta", señaló
Andy Tomkins, uno de los investigadores del equipo.
Así que si te preguntan cuál es el material más duro que existe, ahora sabes que no es el diamante, sino la lonsdaleíta.
JRP