Desde la panadera Jennifer Mendoza hasta Reyna Barrón que arregla todos los desperfectos en maquinarias y otras mejorías.
Sólo el administrador es hombre, Jesús González, y se dice orgulloso de su personal ya que son muy trabajadoras y desde su punto de vista ofrecen un plus en su esfuerzo.

“Toda la producción, la atención, pues va por parte de ellas, actualmente son 6 personas que laboran aquí, mañana y tarde”
“Ellas tienen mucha responsabilidad, son muy organizadas y tienen además ese toque especial para decorar los panes”
Para Jesús no hay ninguna diferencia entre contar con personal femenino o masculino, incluso por el hecho de trabajar constantemente la masa y por el esfuerzo que ello implica se piensa que es un oficio orientado al hombre.
“Sin embargo, nos damos cuenta de que no es así, que también la mujer lo puede hacer igual de bien y, por qué no, a veces hasta mejor”.

La panadería lleva seis meses desde que abrió, y mantiene a la mayoría del personal inicial, pero siempre con mujeres.
El único perfil que se busca al momento de contratar es que tengan “ganas de salir adelante”
“Lo único que pedimos es que tenga ganas. Actualmente no estamos contratando, pero siempre vienen personas buscando trabajo, y los que estamos aquí tratamos de mantener esta alegría que se contagia a los clientes”.
Jennifer Mendoza, la panadera, señaló que en la panadería hay buen ambiente y se trabaja en equipo
“Tratamos de dar siempre nuestro mejor esfuerzo, de repente estamos algo decaídas, pero entre nosotras nos echamos la mano y salimos adelante, nos divertimos y hacemos lo que nos gusta”
Lo importante es cuando el cliente se lleva el pan y al siguiente día regresan porque para ella es una señal de que están haciendo bien las cosas.
“Tiene mucho que ver cómo se decora, pero el trabajo empieza desde que se hace, pero es un gran crecimiento para todas nosotras”
“También cuenta el ambiente de trabajo, cómo nos llevamos, las ganas que le echamos, eso también se ve en el pan porque hay mucha alegría”.
Y aunque en León son pocas las panaderías que trabajan con personal exclusivamente femenino, la brecha entre mujeres y hombres que laboran se ha ido acortando.
Aunque la población masculina sigue a la delantera con el 60 por ciento contra el 40 restante de la femenina.
A base de esfuerzo

La frase “el trabajo todo lo vence” que se convirtió en el lema de la ciudad de León se puede aplicar a la perfección tras analizar los datos del sistema de indicadores del municipio de León proporcionados por el Instituto Municipal de Planeación (IMPLAN).
A través de la historia de la ciudad, el leonés supo sobreponerse de las adversidades como la inundación de 1888 que destruyó media ciudad, así como los años posteriores a la Revolución Mexicana en 1910, a base de trabajo.
Con el paso del tiempo el distintivo del leonés fue el trabajo para rescatar a la ciudad de las desgracias.
El sistema del IMPLAN indica desde población económicamente activa, la que se encuentra en el sector informal y también la que está en búsqueda de trabajo.
Durante el cuarto trimestre de 2018, 64 de cada 100 personas de 15 años y más de edad, estaban trabajando o buscaron trabajo.
Esta cantidad está por encima de la media estatal y nacional que fue de 61 y 60 por cada 100 personas respectivamente.
La tasa de participación se mantiene en el rango entre el 63 y 65 por ciento en el periodo que comprende de 2015 a 2018.
El registro más bajo fue de 61.3 por ciento en el segundo trimestre de 2014, el más alto de 64.9 por ciento en el segundo trimestre de 2018.
La tasa de ocupación en el sector informal presenta una tendencia descendente en el periodo 2014-2018, el porcentaje de población ocupada en el sector informal más bajo, se presentó en el segundo trimestre de 2016 con 22.1 por ciento de la población ocupada.
El dato más reciente (cuarto trimestre de 2018), señala que 24 de cada 100 personas estaban empleadas en el sector informal de la economía.
Hasta el último trimestre del 2018, en el municipio de León había 642 mil 069 personas de 15 años y más desempeñando alguna actividad económica, 153 mil 485 en el sector informal y 25 mil 463 desocupada en busca de trabajo.
Las personas desocupadas han ido a la baja, ya que mientras en el 2014 había 30 mil 684, para el último trimestre del 2018 fue de 25 mil 463.
En el cuarto trimestre de 2018, el 31.1 por ciento de la población ocupada de la ciudad de León percibió menos de dos salarios mínimos, cantidad insuficiente para adquirir la canasta básica alimentaria para una persona en el medio urbano, cuyo costo promedio mensual en el cuarto trimestre de 2018 fue de 1 mil 533.46 pesos.
“En esta condición se encontraron 199 mil 728 trabajadores en el periodo de referencia. Para completar el costo de una canasta básica alimentaria de una familia promedio de cuatro integrantes, es necesario que más de un integrante del hogar realice actividades económicas donde reciba una remuneración económica” señala el documento.
La remuneración económica más sobresaliente es el pago de entre 2 y 3 salarios mínimos, que en diciembre del 2018 era de 88.36 pesos.
Es decir, el 25 por ciento de la población económicamente activa percibía entre 176.72 y 265.08 pesos diarios.Al mes perciben entre 4 mil 241 y 6 mil 361 pesos.
En León hay personas que reciben al mes de trabajo 2 mil 120 pesos; pero también quienes cobran 12 mil 732 pesos cada 30 días.
M/A