Las pechugas de pollo ya no se venden como antes, en los días más malos, las marchantas apenas y llevan menudencias.
Para Aldo Durán, tablajero especializado en la venta de pollo, la única víctima mortal del coronavirus es la economía y no los ocho fallecidos que enumeran cifras oficiales.
“Nada más asustan a la gente por ese anuncio que pusieron afuera del mercado, a nosotros como comerciantes nos afecta mucho, porque de aquí sale el pan de cada día”, explicó el afectado, mientras despacha medio kilo de pierna.
Para él y otros locatarios del Mercado de San Miguel, el último clavo en el ataúd de las bajas ventas, fue la campaña que calificó a este barrio como una zona de alto riesgo, aunado a la prohibición de la instalación del tianguis dominical.

“Las ventas se cayeron como un 50 por ciento, eso es muchísimo y luego a los tianguistas los quitaron, eso afecta porque la gente ya no viene igual. Desde el domingo ya no dejaron vender a nadie afuera”, declaró.
Desde marzo, las ventas iniciaron un descenso nunca antes visto, por eso Aldo bajó los pedidos al proveedor, pero el acabose llegó con el letrero que colocó el personal de la Secretaría de Salud del Estado que dice: ‘¡ATENCIÓN! Está usted entrando a una zona de alto riesgo por COVID-19’
“Yo tengo aquí toda mi vida viviendo en el barrio y yo no he visto nada de eso de enfermedades o de algún fallecido, pero las ventas sí nos las bajaron”, mencionó Aldo Durán.
A unos paso de la zona de carnicerías, están los locales de frutas y verduras, ahí en donde también resienten la caída de las ventas.

Los mangos perdieron su firmeza y plátanos maduros oscurecen su cáscara, una merma segura si no se venden en lo que resta del día.
Georgina Godínez, comerciante de fruta, no contaba con que bajaría tanto la afluencia de personas.
“Ha disminuido la gente, prohibieron el tianguis y el jueves también no los van a dejar ponerse y eso nos afecta, porque cuando se pone el tianguis vienen más clientes”, lamentó la comerciante.
El barrio de San Miguel es considerado como el epicentro de los contagios por coronavirus en León con 97 casos confirmados, sin embargo, los vecinos, no tienen más opción que hacer el mandado con todo y riesgo.
“La gente que viene al barrio todavía viene, es gente que vive en la colonia y que viene a surtirse, pero la gente externa sí dejó de venir”, explicó Georgina.

En los accesos del mercado se improvisaron tapetes sanitizados, dispensadores de gel antibacterial y algunos locatarios regalan cubrebocas, inversión que, al paso que van, tardará en verse reflejada.
Para este miércoles los letreros amarillos que atemorizan a algunos, ya no están, se los llevaron para ser colocados en otras colonias. Pero en San Miguel quedó la mala fama que ahuyenta a la clientela.MEJZ*