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#FOTOGALERÍA | El arte clandestino de dar vida al abandono urbano

Lok, el artista urbano que plasma “sin permiso” su arte en las construcciones olvidadas de León
#FOTOGALERÍA | El arte clandestino de dar vida al abandono urbano

Son las nueve y media de la mañana en una de las zonas urbanizadas más antiguas de León. A estas horas, el que se ve a lo lejos, parece ser un rotulista trabajando con apoyo de la luz del día. Utiliza un rodillo y pintura blanca. Lo hace sin temor a ser detenido pese a no tener autorización para intervenir la construcción que se ha deteriorado con el abandono y que ahora le sirve como lienzo.

Se hace llamar Lok. Tiene una marca de ropa, pero en las mañanas modifica el aspecto de espacios públicos para dar una nueva vista a la cotidianidad de la urbe. Su interés en la rama del arte urbano, conocida como ‘graffiti’, nació hace más de una década. Empezó con las letras y terminó ‘casado’ con la técnica del esténcil “que se basa en el contraste de fotografías”.

La barda en donde decidió plasmar una de sus piezas más recientes se encuentra frente al cuerpo oriente del Parque Hidalgo, en una colonia en donde las construcciones son viejas y las propiedades en abandono proliferan: El Barrio Arriba. La gente pasa y lo observa mientras termina de preparar el espacio.

“Si el muro está muy madreado como este, sí hay que darle un ‘pasón’ leve. Desde cuando le traía ganas a este, desde hace como 3 meses. Vi que la barda estaba abandonada y pensé que había que darle buena vida … me gusta mucho intervenir esos espacios porque están como olvidados, y llega uno y les da otro tipo de vista y eso está muy padre”.

El turno del rodillo ha terminado. Guarda el artefacto, continua la charla y saca de su mochila cuatro piezas de cartón. Las une con cinta de papel para armar el molde. Se casó con el esténcil porque es rápido de aplicar y “porque el mensaje va directo, es más fácil de entender para la gente en general”.

“Si es legal, no tiene chiste”

En la barda pintada parcialmente de color blanco reposa el rompecabezas de cartón, fabricado a mano para dar forma a su nueva creación. Agita una lata de pintura en aerosol color negro y dispara. Nunca ha pedido permiso para realizar una obra. Coincide con el alegato de quienes sostienen que sí es legal, ya no es graffiti. Lo hace por las mañanas porque así le resulta más fácil pasar desapercibido.

“Pienso que cuando ya llegas y tocas para pedir permiso, ya le quita como el valor natural que tiene el ‘graffiti’, esa ilegalidad y esas ganas de salir a pintar en las calles sin que nadie te diga nada. Llegar y pintar un muro con permiso, ya le quita toda esa esencia tan padre que tiene. Yo prefiero hacerlo sin permiso y sentir esa adrenalina. Es muy chido”.

Concientiza desde la clandestinidad

La intervención urbana va tomando forma. Sobre el fondo blanco reposa la silueta de una mujer de aspecto indígena. Es una zapatista tocando una guitarra eléctrica. Cuando piensa en el siguiente diseño se deja llevar por lo que pasa por su cabeza en ese momento. En esta obra plasma su respeto hacia la lucha y el eco de la música que cruza fronteras. A menos de un kilómetro, otra de sus piezas cuenta una historia diferente.

En la avenida Malecón del Río de los Gómez, en la lateral del puente de la avenida Insurgentes, la inconfundible silueta de un reconocido artista marcial invita a usar el cubre bocas. Es Bruce Lee.

“Todavía veo a muchísima gente sin cubrebocas. Ya he perdido amigos por esa situación y es muy fuerte. También es muy fuerte pensar que la gente siga creyendo que no es verdad. Creo que por eso lo hice, para concientizar un poco y tomé a Bruce Lee para que sea un símbolo y sobre eso enfocar el mensaje y la imagen”, lo dice sin dejar de aplicar los últimos detalles con aerosol color fiusha.

El reloj indica que ha pasado una hora desde que comenzó con el proceso de fondeo. Una firma en forma de X es la señal de que la intervención ha terminado. La ciudad tiene una nueva pieza de arte urbano, se llama: “Sonaremos fuerte, hasta que se escuche del otro lado del globo”. Es el arte clandestino de dar vida a las bardas olvidadas.

MEJZ*