Con la imposición de la ceniza en la frente o en la cabeza, la iglesia católica inicia la temporada de Cuaresma.
Esta tradición proviene de una celebración litúrgica que abre el plazo de 40 días previos rumbo a la Semana Santa, sin contar los domingos.


Para los cristianos esta fecha tiene un especial sentido de fe, esperanza y amor, pues coincide con los 40 días que Jesús pasó en el desierto, los 40 años en el desierto de Israel o los 40 días de ayuno de Moisés en el Sinaí y de Elías en el Horeb.
La ceniza que es impuesta cada Miércoles de Ceniza proviene de la quema de palmas del Domingo de Ramos del año anterior, mismas que son llevadas a los templos para que puedan ser convertidas en ceniza.
Esta práctica es considerada un acto de fe, esperanza, compromiso y purificación.
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