Si no es frío que congela los huesos, es el calor que cuece la piel. Vivir bajo un techo de lámina es acostumbrarse a lidiar con el clima extremo.
En esta época del año, Laura lo define como habitar en una vaporera gigante. Vive en San Juan de Abajo. Su casa no es la única construida con láminas. Hay otras en donde no solo es el techo.




"Hasta parece que está hirviendo. Yo tengo mi cuarto así retirado y me tengo que dormir de este lado en la sala porque parece que está hirviendo mi casa. No tenemos de otra más que eso".
Es una colonia irregular en donde no hay servicio de agua potable. Ella y sus vecinos tienen que pedir pipas y almacenar en tambos, y otros contenedores. No es algo nuevo pero el consumo aumenta debido a las altas temperaturas.
"Pues la pipa a mi me llena 16 barriles, me cobran 250. Me dura un mes y medio porque nada más somos mi marido y yo. Sí se usa más agua ahorita con este calaorón que está haciendo".
Un ventilador es impensable en una zona en donde tienen que arreglárselas para obtener energía eléctrica. Hielos, ventanas abiertas; lo que sea es bueno para, al menos, intentar disminuir la sensación de calor.
"Pues uno tiene que estar bañándose diario, comprando un cacho de hielo para estar disminuyendo. Un agua para que no se deshidraten los niños".
Protección Civil de León ha informado que se aproxima una nueva ola de calor que podría ser igual de intensa que la actual.
MEJZ*