La educación en México necesita un cambio de forma y fondo, pero no cómo lo proponen Morena y el Gobierno Federal, en donde no se está tomando en cuenta a los alumnos y a los maestros y que además no han realizado ninguna prueba piloto para saber si realmente funciona.
Así lo dijo el presidente del PAN en Guanajuato, Eduardo López Mares, quien hizo énfasis en que estos cambios que intenta hacer la 4T son para imponer una ideología o una doctrina específica a las y los estudiantes en nuestro País.
El Marco Curricular y Plan de Estudios 2022 de la Secretaría de Educación Pública (SEP) propone la necesidad de un profundo cambio en la educación básica nacional que incluya transformaciones epistémicas, metodológicas, axiológicas y estructurales así como eliminación de las asignaturas y su sustitución por siguientes “campos formativos” y quitar definitivamente los grados escolares y pasar al establecimiento de “fases de aprendizaje”.
“Sabemos que falta un cambio en el sistema educativo en México, pero se necesita un cambio de verdad, se necesita un cambio de forma y fondo. Nuestros estudiantes necesitan un sistema más flexible, más accesible y sobre todo más incluyente”, dijo.
Por su parte, la diputada federal Michel González Márquez dejó en claro que con esta reforma se está reinventando de mala manera el modelo educativo en México, ignorando todos los avances alcanzados hasta este momento.
“Es un modelo que prácticamente propone reinventar desde cero la educación en México, al desconocer los avances que hayan podido existir en las últimas décadas.”
Según el gobierno de morena, todo lo que se hizo en anteriores administraciones en materia educativa fue algo negativo, y la llenan de adjetivos propias de su narrativa: “neoliberal, meritocrática, racista, colonial, inhumana y clasista”, expresó.
El dirigente estatal del PAN puntualizó que entre lo más preocupante es que se acabaría con el sistema de calificaciones y se dejará de medir el aprendizaje con pruebas como ENLACE, pues la intención es priorizar el desarrollo cognitivo, emocional y social.
“El argumento para proponer estos cambios es “eliminar la competencia” y “dedicar mayor tiempo a los procesos cognitivos, emocionales, sociales, culturales que las y los estudiantes requieren para el desarrollo óptimo de sus capacidades”.
Michel González comentó que esta propuesta no fue construida con la participación de las y los maestros, no fue consultada por analistas y fue hasta el 31 de enero que comenzaron las discusiones y los foros y una de las partes más importantes es que deja afuera a las madres y los padres de familia.
“Sin evaluaciones ni calificaciones, no está claro qué elementos se tomarían en cuenta para determinar el avance de un niño de una fase a otra, o para ayudar al niño a corregir las deficiencias de aprendizaje que pudiera presentar”, dijo González Márquez.
En el documento de 159 cuartillas que hizo el gobierno federal, no se incluye ninguna propuesta para mejorar la calidad de la educación. Incluso se desprecia este término, al que se le considera como “una creación de las reformas educativas impulsadas por el neoliberalismo”.
“Necesitamos un sistema que no deje a nadie atrás, que tome en cuenta que todos aprenden diferente, pero sobre todo que les dé la oportunidad de salir adelante y mejorar sus vidas. Rechazamos tajantemente este pseudo sistema, porque seguramente causará más división entre nosotros”, expresó López Mares.
AL