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Desintegración familiar, detonante para el consumo de drogas: Daniel Díaz

El diagnóstico Juventud y Bienestar en Guanajuato reveló el peso que tienen las expresiones de cariño, el monitoreo de los padres, el bullying y las amistades, con el consumo de sustancias nocivas
Desintegración familiar, detonante para el consumo de drogas: Daniel Díaz

La familia desintegrada es uno de los detonantes principales para el consumo de tabaco, alcohol y drogas entre las niñas, niños y adolescentes; incluso es donde tienen el primer contacto con estas sustancias, afirmó el secretario de Salud de Guanajuato, Daniel Díaz Martínez.

Durante su participación en el Congreso Internacional para la prevención de Adicciones Planet Youth, dijo que si bien son múltiples los factores que detonan el problema del consumo de sustancias y aun cuando la familia es un “factor protector”, puede convertirse en uno de los riesgos altos.

En el evento dio conocer los resultados preliminares del diagnóstico Juventud y Bienestar en Guanajuato, que revelaron el peso que tiene la familia, las expresiones de cariño, el monitoreo de los padres, el acoso, el bullying y las amistades, con el consumo de sustancias nocivas.

Factores tales como la violencia de sus padres, maestros, amigos y/o conocidos, son detonantes para desertar de la escuela y sumarse al consumo de sustancias nocivas a la salud, detalló.

Las relaciones con los padres de familia, el monitoreo de sus actividades y acceso al cariño de sus padres, repercuten a favor de la conducta de las niñas, niños y adolescentes.

La ausencia de estos refiere un alto riesgo.

La falta de acciones afectivas hacia los hijos en los niños incrementa hasta cuatro veces más el riesgo de fumar y tres veces más en las niñas. En lo que se refiere al cannabis o marihuana, es de dos veces más el riesgo de que los niños lo consuman y cuatro veces más en las niñas.

Cuando los cuidan, los educan, los acompañan, le manifiestan su amor, no los golpean, no les gritan, no tenemos riesgos, disminuyen mucho los riesgos”, señaló.

Por lo pronto, dijo que ocho de cada 10 niños considera que sí se sienten queridos, parte de la familia y con ello protegidos. Sin embargo, es resto está en riesgo y peligrando, por lo que son menores que deberán ser rescatados.

“Si a alguien no le sorprende que dos de cada 10 niños no se sientan queridos y protegidos por sus propios padres, desde ahí ya tenemos un problema”.

Incluso, el dormir menos de ocho horas al día, no descansar y no estar tranquilos, puede abonar al camino de la adicción.

El hecho de que los niños y niñas tengan acceso al cariño de sus padres, hace que los riesgos sean considerablemente menores, reveló.

“Cuando no sabemos dónde están nuestros hijos simplemente los estamos exponiendo al riesgo… vamos a fortalecer la confianza”.

Y es que las relaciones de niñas y niños con aquellos que consumen alcohol tienen nueve veces más riesgos de alcoholizarse en el caso de mujeres y siete veces en los hombres. Pero además, es cinco veces más propenso a consumir mariguana en el caso de niños y de siete en las niñas.

Díaz Martínez reveló que los jóvenes que reconocieron tener amigos que se emborrachan una vez al mes, lo que implica que crezca el riesgo del consumo en ellos.

Otro de los elementos que incide en estas conductas está relacionado con las actividades recreativas, deportivas, artísticas o culturales que realizan; sin embargo, lo que las estadísticas arrojan es que apenas uno de cada cuatro niños tienen actividades durante su tiempo libre.

“Sabemos que el deporte ordenado, estructurado, con reglas y disciplina, es parte de la formación de un ser humano… algunos niños tienen otras habilidades, cada niño es diferente, por eso esas estrategias genéricas no dan resultados”.

Las familias que orientan en torno a los riesgos y establecen límites en el consumo de alcohol y drogas, registran nulo consumo en sus hijos e hijas.

Advirtió que los 46 municipios tienen colonias, barrios o comunidades con focos rojos, con riesgos latentes, pero la estrategia Planet Youth que ya inició en el estado, permitirá la identificación de estos y con ello su intervención focalizada.

La prevención, la identificación de factores de riesgo, la priorización de los mismos, y la implementación de barreras de seguridad para una mejor salud mental y espiritual, es lo que se está forjado.

MEJZ*