La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) publicó en la edición de julio de la Revista del Consumidor un estudio de calidad de 26 productos denominados jamón y uno de imitación vegana, análisis que fue llevado a cabo por el Laboratorio Nacional de Protección al Consumidor.
El análisis contempló 13 productos de diferentes denominaciones que se presentan como embutidos, pero que no son jamón de acuerdo con la Norma Oficial Mexicana NOM-158-SCFI-2003.
Para que un producto pueda denominarse jamón, la NOM-158-SCFI-2003 indica que deben estar compuestos por un 55% como mínimo de carne de la pierna trasera del cerdo (con o sin hueso) o del muslo del pavo, los cuales deben ser declarados aptos para el consumo humano por la autoridad sanitaria responsable.
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Entre los resultados se encontró que, de los 27 productos que están regulados por la norma, el jamón de pavo de la marca Chimex Ibero Barcelona, el jamón de pierna de Nutri Deli y el jamón de cerdo y pavo de Zwan contienen más sodio del que expresan en su etiquetado.
La ingesta frecuente de sodio en exceso representa un riesgo para la salud de las personas, a quienes puede agravarles y hasta desencadenarles enfermedades cardiovasculares como la hipertensión arterial o insuficiencia renal.
Por lo anterior, es importante identificar los sellos y leyendas de advertencia, evitar comprar aquellos que los tengan y reducir su consumo habitual.
Aquí el resultado del análisis
El estudio también encontró que el jamón de pavo Virginia de Bafar y el jamón de pierna horneado de FUD declaran en su etiqueta más proteína de la que contienen; y el jamón campirano de pavo El Mexicano excede el máximo de nitritos que establece el acuerdo de aditivos.
Mientras que el jamón de pavo americano, y el de pavo y cerdo Lunch, ambos de Bafar, declaran más grasa de la que contienen. El único producto identificado como imitación jamón analizado en el estudio, el vegano Benji, declara más proteína y menos sodio del que realmente tiene.
En todos estos casos se determinaron incumplimientos por declarar información que carece de veracidad y que puede engañar a las y los consumidores; ninguno de los productos sujetos de estudio cumple con la información comercial.
Pero sí cumplieron con la calidad sanitaria
En cambio, uno de los parámetros con el que todas las muestras de jamón cumplieron fue el de la calidad sanitaria, en la que se evaluó la ausencia de bacterias y agentes patógenos en los productos de acuerdo con la NOM-122- SSA1-1995 y la NOM-145-SSA1-1995.
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Asimismo, un jamón comercial debe contener un mínimo de 12% de proteína libre de grasa y uno económico el 10%, y ambos un 10% máximo de grasa.
La dependencia federal, a cargo de Iván Escalante Ruiz, tiene la finalidad de brindar información que oriente las decisiones de compra de la población y de promover un consumo responsable con su salud y economía.
MEJZ*
